Los tres estilos de comunicación: Pasivo, Agresivo y Asertivo
Identificando Nuestro Rol en el "Escenario" de la Comunicación
Para mejorar nuestra forma de interactuar, el primer paso es tomar conciencia de cuál es nuestro estilo de comunicación predominante.
Existen tres modos fundamentales de comunicarnos: el pasivo (o inhibido), el agresivo y el asertivo.
Una forma muy visual de entenderlos es imaginar el mundo que nos rodea como un gran escenario.
La manera en que nos posicionamos en este escenario —si nos quedamos al margen, si lo ocupamos en solitario o si lo compartimos— define nuestro estilo comunicativo.
Aunque podemos alternar entre estilos según la situación, generalmente tendemos hacia uno de ellos.
Reconocer nuestro patrón habitual es crucial, ya que nos da las pistas necesarias para identificar nuestras dificultades y comenzar a trabajar en una comunicación más equilibrada y efectiva.
El Estilo Pasivo y el Estilo Agresivo: Los Extremos del Escenario
El estilo de comunicación pasivo se caracteriza por la sumisión y la evitación. La persona con este estilo no expresa sus verdaderos sentimientos, pensamientos u opiniones.
Actúa como si fuera inferior a los demás y solo tiene en cuenta los derechos ajenos, ignorando los propios.
En la analogía del escenario, estas personas se quedan entre el público, como meros observadores de la vida, cediendo todo el protagonismo a los demás sin atreverse a subir. Se "tragan" lo que sienten y se retraen, lo que a menudo genera frustración interna.
En el extremo opuesto se encuentra el estilo de comunicación agresivo. Quienes lo utilizan sí expresan sus sentimientos y pensamientos, pero lo hacen de una forma que no respeta a los demás, llegando a herir o humillar.
Confunden ser asertivo con ser agresivo y consideran únicamente sus propios derechos, ignorando los de su interlocutor.
En el escenario de la vida, son aquellos que suben y no dejan que nadie más lo haga. Dedican su energía a luchar y a mantenerse a la defensiva para conservar el escenario en exclusiva para ellos.
El Estilo Asertivo: El Equilibrio en la Interacción
El estilo de comunicación asertivo representa el equilibrio ideal. Una persona asertiva es capaz de expresar directamente sus sentimientos, pensamientos e ideas, pero lo hace sin amenazar, manipular o faltar al respeto a los demás.
Este estilo se basa en la creencia de que todos tienen derecho a estar en el "escenario" de la vida; la persona asertiva sube, pero también invita y da la bienvenida a que los demás lo hagan.
La asertividad es la habilidad de defendernos de manera positiva, expresando nuestras ideas y necesidades mientras tenemos en cuenta tanto nuestros sentimientos como los de la otra persona.
Implica respetar nuestros propios derechos y, al mismo tiempo, los derechos de los demás, compartamos o no sus puntos de vista.
En definitiva, es el camino para comunicarnos de forma honesta y respetuosa, sin caer en la sumisión del estilo pasivo ni en la hostilidad del estilo agresivo.
Resumen
Para mejorar nuestra forma de interactuar, el primer paso es tomar conciencia de nuestro estilo de comunicación predominante. Existen tres modos fundamentales: el pasivo (o inhibido), el agresivo y el asertivo.
El estilo pasivo se caracteriza por la sumisión y la evitación, ignorando los propios derechos. En el extremo opuesto se encuentra el estilo agresivo, que sí expresa sentimientos pero sin respetar a los demás.
El estilo asertivo representa el equilibrio ideal, permitiendo expresar directamente sentimientos, pensamientos e ideas sin amenazar ni faltar al respeto. Se basa en el respeto tanto de los derechos propios como de los ajenos.
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