Dominio del lenguaje no verbal en el escenario: voz, mirada, gestos y postura
La Voz: El Instrumento para Cautivar y Enfatizar
Una gran presentación no se basa solo en palabras; la voz es una herramienta fundamental de la comunicación no verbal que, empleada correctamente, nos ayuda a mantener la atención del público y a enfatizar los puntos que deseamos destacar. Para lograrlo, es crucial dominar varios elementos.
La entonación es vital; un discurso monótono es la vía más rápida para el aburrimiento, por lo que debemos variar el tono, usando la energía para los puntos excitantes y ralentizando el ritmo en los momentos más serios para potenciar la expresividad.
La clave para un volumen adecuado y sostenido sin dañar la garganta es la respiración diafragmática, es decir, respirar desde el abdomen para proyectar la voz en lugar de gritar.
Esto nos permite ser escuchados sin cansarnos, algo fundamental cuando los nervios ya afectan nuestra respiración.
Finalmente, una buena articulación y dicción aseguran que nuestro mensaje sea comprendido sin dificultad, proyectando una imagen de profesionalismo y claridad.
La Mirada: Creando Conexión y Confianza
El contacto visual es una de las herramientas más poderosas para conectar con la audiencia y transmitir seguridad.
Es fundamental mirar al auditorio de frente, paseando la mirada por todos los sectores de la sala, desde la izquierda hasta la derecha y desde las primeras filas hasta el fondo.
Esta práctica no solo te permite transmitir confianza e interés, sino que también crea una sensación de cercanía y empatía con el público.
Debemos evitar a toda costa las miradas cortas e inquietas, que denotan nerviosismo, y también el error de fijar la vista en una sola persona (como un amigo o conocido), ya que esto hará que el resto de la audiencia se sienta excluida y desconecte. Una mirada honesta y bien distribuida es una señal de control y sinceridad.
El Lenguaje de las Manos: Gestos que Apoyan y Refuerzan
Los gestos que realizamos con las manos son un componente esencial de nuestra puesta en escena y deben usarse siempre para apoyar y reforzar el mensaje que estamos transmitiendo, tanto a nivel de contenido como de emoción.
La regla de oro es que las manos deben estar siempre visibles para el auditorio. Esconderlas en los bolsillos o detrás de la espalda transmite inseguridad y una sensación de que queremos ocultar algo. Mostrar las manos, en cambio, es un símbolo universal de apertura y sinceridad.
Asimismo, debemos evitar los brazos cruzados, que crean una barrera defensiva, y los puños cerrados, que se perciben como un gesto agresivo.
Unos gestos calmados y naturales, que fluyan en sintonía con nuestro discurso, proyectarán una imagen de seguridad y dominio.
La Postura Corporal: Proyectando Seguridad y Relajación
La postura de nuestro cuerpo comunica constantemente nuestro estado de ánimo y nuestro nivel de confianza.
La recomendación general es mantener siempre una postura erguida pero relajada, con la espalda recta, la cabeza en alto y los hombros sin tensión.
Si el escenario lo permite, es muy conveniente moverse con naturalidad por el espacio, evitando tanto la inmovilidad de una estatua como los movimientos rápidos y nerviosos.
Tanto si estamos de pie como sentados, debemos evitar a toda costa una post
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