Tratamiento de Adicciones
Niveles de atención y encuadre terapéutico
El tratamiento de las adicciones se estructura en niveles de intensidad según la gravedad.
El Nivel 1 (Ambulatorio) implica consultas regulares (psicología/psiquiatría) mientras el paciente mantiene su vida diaria. Es apto para fases tempranas o de mantenimiento.
El Nivel 2 (Intensivo/Hospital de Día) requiere asistencia diaria o varias veces por semana durante horas, ofreciendo más estructura sin internamiento.
El Nivel 3 (Residencial/Comunidad Terapéutica) implica el internamiento en un centro donde el paciente vive 24 horas bajo supervisión, ideal para romper con el entorno de consumo y reestructurar hábitos.
Finalmente, el Nivel 4 (Hospitalario) es para desintoxicaciones médicas complejas o comorbilidades psiquiátricas graves. Elegir el nivel adecuado es la primera decisión crítica del tratamiento.
Fases de la intervención: De la conciencia a la acción
El proceso terapéutico comienza con el Reconocimiento y conciencia de enfermedad.
Romper la negación ("yo controlo", "no es para tanto") es el paso más difícil y necesario.
Se utiliza la psicoeducación para que el paciente y la familia entiendan la naturaleza biológica y conductual del trastorno. Posteriormente, se trabaja la Deshabituación Psicológica.
Esto implica identificar y modificar los antecedentes del consumo (lugares, personas, emociones) y aprender estrategias de afrontamiento.
Se entrena al paciente para manejar el deseo sin consumir, utilizando técnicas cognitivo-conductuales como la detención del pensamiento o la distracción.
También se aborda la reestructuración del estilo de vida, llenando el vacío dejado por la droga con actividades saludables y incompatibles con el consumo.
Prevención de recaídas y estrategias de afrontamiento
La recuperación no es lineal; la recaída es un riesgo constante que debe previnirse. Se entrena al paciente en la identificación temprana de señales de alerta (cambios de humor, fantasías de consumo) y en habilidades de rechazo ("aprender a decir NO").
Es vital diferenciar entre una "caída" puntual y una "recaída" total para evitar el efecto de violación de la abstinencia (tirar la toalla por un error).
Las estrategias de afrontamiento se dividen en el manejo de situaciones externas (evitar bares, no llevar dinero en efectivo) y el control de estados internos (gestión de la ira o la tristeza sin sustancias).
La resolución de problemas y el manejo del estrés son competencias centrales que se deben fortalecer para que el paciente no necesite la
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