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Trastornos del Orgasmo Masculino

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Trastornos del Orgasmo Masculino


Eyaculación prematura (Precoz) y el control voluntario

La eyaculación prematura es un patrón persistente donde la eyaculación ocurre con una estimulación mínima y antes de que la persona lo desee, típicamente dentro del minuto siguiente a la penetración (o incluso antes).

El criterio clave no es solo el tiempo, sino la sensación de falta de control sobre el reflejo eyaculatorio y el malestar que esto genera. Este trastorno suele tener una fuerte base psicológica y de aprendizaje.

Puede ser de por vida (primario) o adquirido tras un periodo de funcionamiento normal.

En casos graves, la eyaculación puede suceder en segundos, impidiendo cualquier interacción sexual satisfactoria.

El tratamiento se enfoca en técnicas conductuales para mejorar la percepción sensorial y el control.

Eyaculación retardada o inhibida

En el otro extremo del espectro, la eyaculación retardada implica un retraso marcado o la imposibilidad de eyacular, a pesar de tener una erección adecuada y estimulación suficiente.

Para el diagnóstico, esto debe ocurrir en la mayoría de las relaciones sexuales y no ser deseado por el paciente (como ocurre en ciertas prácticas tántricas).

A menudo, este trastorno está vinculado a factores psicológicos como una educación restrictiva, miedo al embarazo, hostilidad hacia la pareja o un estilo de masturbación idiosincrásico que no se puede replicar durante el coito.

Es menos frecuente que la eyaculación precoz, pero puede ser igualmente frustrante y agotador para ambos miembros de la pareja.

Percepción subjetiva del tiempo vs. realidad clínica

Es común encontrar en consulta una distorsión cognitiva respecto a la duración "normal" del coito.

Muchos pacientes acuden preocupados por una supuesta eyaculación precoz o tardía basándose en estándares irreales, a menudo derivados de la pornografía.

Un paciente podría reportar eyaculación precoz cuando en realidad dura 15 o 20 minutos, lo cual excede el promedio poblacional. El uso de registros conductuales de tiempo es esencial aquí.

Objetivar la duración real ayuda a despatologizar comportamientos que están dentro de la norma biológica.

Si la discrepancia entre la realidad y la expectativa es la fuente del malestar, la intervención es psicoeducativa: ajustar las expectativas irreales


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