Regulación Fisiológica y Reparación
El fenómeno de la inundación fisiológica (DPA)
La gestión del conflicto es imposible si el cuerpo está en estado de alarma. Este estado se denomina Activación Psicológica Difusa (DPA) o inundación.
Ocurre cuando el sistema nervioso simpático se activa ante una amenaza percibida (el conflicto con la pareja), provocando cambios biológicos drásticos: el ritmo cardíaco se acelera (superando los 100 lpm), sube la presión arterial y se segrega adrenalina y cortisol.
En este estado, las capacidades cognitivas superiores, como la empatía, el humor, la creatividad y la escucha activa, se bloquean.
La persona entra en visión de túnel y solo puede atacar o huir. Clínicamente, es vital educar a la pareja para que reconozcan estos signos físicos.
Si intentan resolver un problema importante mientras están inundados, el resultado será invariablemente desastroso, ya que biológicamente no están equipados para la diplomacia en ese momento.
Técnicas de auto-calmado y tiempos fuera
La intervención prioritaria ante la inundación es detener la interacción. Se establece un protocolo de "tiempo fuera" o pausa técnica.
Cuando uno de los miembros detecta que está inundado (o el terapeuta lo señala), debe hacer una señal y la discusión debe detenerse inmediatamente.
Es crucial que durante este descanso (mínimo 20 minutos), la persona realice actividades de auto-calmado (leer una revista, respirar, escuchar música) y evite rumiar pensamientos de indignación ("es increíble que me diga eso") o de víctima ("pobre de mí").
El objetivo es bajar la activación fisiológica para poder regresar a la conversación desde un estado de calma.
Sin la habilidad de auto-calmarse, la pareja queda atrapada en una escalada de reactividad.
El poder de los intentos de reparación
Más allá de evitar la escalada, las parejas exitosas son maestras en la reparación. Un intento de reparación es cualquier gesto verbal o no verbal que tiene como objetivo desescalar la tensión y evitar que la negatividad se salga de control.
Puede ser una disculpa ("lo siento, reaccioné mal"), una broma (si es bien recibida), o un reconocimiento ("entiendo tu punto").
Lo determinante no es cuán elegante sea la reparación, sino si es aceptada por el otro.
En las relaciones estables, los intentos de reparación se notan y se aceptan, funcionando como frenos en una carretera cuesta abajo.
El terapeuta ayuda a la pareja a identificar y utilizar frases de reparación estándar y, más importante aún, a entrenar al receptor para que reconozca estos intentos como banderas blancas de paz, en lugar de ignorarlos y continuar el ataque. Cuando la reparación falla repetidamente, el conflicto se vuelve tóxico.
Resumen
La activación psicológica difusa impide la gestión del conflicto al bloquear capacidades cognitivas superiores. Educar sobre señales físicas como adrenalina evita desastres comunicativos durante estados de alarma en sesión.
Detener la interacción mediante una pausa técnica resulta imperativo ante la inundación fisiológica detectada. Realizar actividades relajantes durante este descanso reduce la reactividad y permite retomar la calma emocional final.
Los intentos de reparación son gestos para desescalar la tensión y evitar negatividad descontrolada. Su éxito depende de la aceptación por el receptor para sanar el vínculo dañado por ellos.
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