Recuperación y Confianza
El trauma de la traición y la herida emocional
El descubrimiento de una infidelidad provoca una herida profunda que puede compararse con síntomas de estrés postraumático. Para la persona engañada, la realidad compartida se hace añicos.
Incluso si la víctima intenta utilizar mecanismos de defensa como la negación o la racionalización para minimizar el impacto inicial, el dolor tiende a acumularse.
Como una "bolsa" que se llena de piedras, el trauma reprimido puede estallar meses o años después ante detonantes menores.
Es vital validar que la desconfianza del miembro traicionado no es patológica, sino una respuesta adaptativa a la ruptura de la seguridad.
Siente que su pareja es capaz de herirle nuevamente en cualquier momento, independientemente de las promesas actuales.
El terapeuta debe ayudar a contener esta hemorragia emocional, permitiendo la expresión del dolor sin que la sesión se convierta en un interrogatorio perpetuo sin fin.
Condiciones para la reconstrucción: El fin del engaño
Para que exista alguna posibilidad de sanación, la condición sine qua non es el cese total y verificable de la aventura.
Si el contacto con el tercero continúa, la herida se reabre constantemente y la re-vinculación es imposible. En terapia, se trabaja para establecer límites claros y transparencia radical.
El miembro infiel debe asumir la responsabilidad de sus actos y mostrar empatía hacia el dolor causado, resistiendo el impulso de decir "ya pasó, supéralo".
La reconstrucción requiere que el infiel entienda que ha perdido el derecho a la privacidad opaca temporalmente, y debe estar dispuesto a ofrecer tranquilidad y pruebas de su compromiso para calmar la hipervigilancia de su pareja.
Sin este paso de transparencia y cierre definitivo con el amante, la terapia de pareja es inefectiva.
El proceso no lineal de recuperar la confianza
Recuperar la confianza es un proceso lento y no lineal; no hay un "interruptor" que la restaure automáticamente.
Las parejas deben entender que esto llevará tiempo, y que los plazos varían enormemente de un caso a otro: para algunos pueden ser meses, para otros años.
Es normal que haya retrocesos, flashbacks dolorosos y momentos de duda intensa incluso cuando las cosas parecen ir bien.
El terapeuta guía a la pareja para que gestionen estos altibajos sin desesperar. Se normaliza que la confianza se gana en "gotas" y se pierde en "litros".
El éxito depende de la consistencia en el tiempo de las nuevas conductas de lealtad y de la capacidad de la pareja para construi
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