La Fase de Meseta
Características de la tensión sostenida y variabilidad
La fase de meseta no debe interpretarse como un estado plano o estático, sino como un periodo de alta tensión sexual sostenida que precede al clímax. Es una intensificación de los cambios iniciados en la excitación.
En esta etapa, el ritmo cardíaco, la presión arterial y la frecuencia respiratoria aumentan significativamente tanto en hombres como en mujeres.
Se produce también una tensión muscular generalizada (miotonía) que puede afectar no solo a la pelvis, sino a los músculos faciales, brazos y piernas. La duración de esta fase es altamente variable.
Algunas personas transitan por ella rápidamente, mientras que otras pueden mantenerse en este estado de alta excitación durante un tiempo prolongado antes de llegar al umbral del orgasmo.
En la clínica, es común encontrar discrepancias de ritmo entre los miembros de la pareja; uno puede necesitar una meseta larga para acumular la tensión necesaria, mientras el otro se frustra o se adelanta. Entender esta variabilidad es clave para la sincronización erótica.
Cambios específicos en la fisiología femenina
Durante la meseta en la mujer, se producen cambios anatómicos cruciales. El tercio externo de la vagina se congestiona masivamente, creando lo que se conoce como la "plataforma orgásmica", que estrecha la apertura vaginal y aumenta la fricción y el placer.
El útero termina de elevarse hacia la cavidad abdominal, y el clítoris se retrae bajo su capuchón, volviéndose extremadamente sensible al tacto directo (lo que a veces puede resultar doloroso si se estimula bruscamente).
Además, se intensifica el cambio de coloración de los labios menores, que pasan de un rosa brillante a un rojo intenso o vino (especialmente en mujeres que han tenido hijos), indicando una vasocongestión máxima inminente.
Las areolas mamarias se expanden tanto que pueden dar la impresión de que los pezones se han aplanado.
Estos signos son indicadores biológicos de que el cuerpo está preparado para la descarga orgásmica.
Cambios pre-orgásmicos en la fisiología masculina
En el hombre, la fase de meseta conlleva un aumento adicional en el diámetro del pene, especialmente en la corona del glande, que puede cambiar de color hacia tonos más púrpuras.
Los testículos alcanzan su máxima elevación, pegándose al cuerpo, y pueden aumentar hasta un 50% de su tamaño habitual debido a la congestión.
Esta elevación testicular es un prerrequisito fisiológico para la fuerza de la eyaculación.
Un fenómeno distintivo de esta fase es la secreción de las glándulas de Cowper, que producen unas gotas de fluido pre-seminal claro en la punta del pene.
Aun
la fase de meseta