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Gestión de Problemas Solubles y Perpetuos

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Gestión de Problemas Solubles y Perpetuos


Diferenciación entre tipos de problemas

Un hallazgo fundamental en la investigación de parejas es que no todos los conflictos son iguales ni tienen la misma solución.

Existen dos categorías principales: los problemas solubles y los problemas perpetuos.

Los problemas solubles son situacionales y específicos; surgen de un evento concreto y, una vez resueltos, desaparecen.

Sin embargo, los terapeutas deben ayudar a las parejas a entender que la mayoría de sus discusiones no entran en esta categoría.

Los problemas perpetuos están arraigados en diferencias fundamentales de personalidad, valores o estilos de vida que no van a cambiar.

Por ejemplo, una persona puede ser muy puntual y estructurada, mientras que su pareja es espontánea y laxa con el tiempo. Estas diferencias generarán fricción de por vida.

El error terapéutico más común es tratar un problema perpetuo como si fuera soluble, intentando "arreglarlo" o eliminarlo, lo cual lleva a la frustración crónica.

La estadística del conflicto permanente

Las investigaciones revelan un dato sorprendente: el 69% de los conflictos en las relaciones de pareja son problemas perpetuos no resueltos.

Esto significa que la gran mayoría de las discusiones que tienen las parejas volverán a ocurrir una y otra vez a lo largo de los años.

La diferencia entre las parejas satisfechas ("maestros") y las insatisfechas ("desastres") no es que las primeras no tengan estos problemas, sino la forma en que los gestionan.

En las relaciones inestables, estos problemas perpetuos se convierten en un punto muerto o estancamiento, cargados de dolor y resentimiento.

En las relaciones sanas, la pareja aprende a vivir con estas diferencias, tratándolas con humor y aceptación, similar a como se trata una vieja lesión de rodilla que a veces molesta pero no impide caminar.

Del estancamiento al diálogo

Cuando un problema perpetuo se calcifica, se produce el estancamiento. Esto ocurre porque debajo de la posición rígida de cada uno hay sueños, anhelos o valores profundos que no están siendo escuchados.

El 16% de estos problemas perpetuos terminan en un bloqueo total donde la comunicación cesa o se vuelve hostil.

La intervención clínica no busca la "solución" del problema (porque no desaparecerá), sino mover a la pareja del estancamiento al diálogo. El objetivo es que puedan hablar sobre la diferencia sin herirse.

Se utilizan técnicas para descubrir el sueño oculto detrás del conflicto (por ejemplo, detrás de una queja sobre el dinero puede haber un sueño de seguridad o de libertad).

Al validar el sueño subyacente, el conflicto deja de ser una guerra y se convierte en una negociación continua.

Resumen

Los problemas solubles son situaciones específicas, mientras los perpetuos radican en diferencias fundamentales de personalidad. Intentar arreglar lo perpetuo como si fuera soluble genera mucha frustración crónica en el vínculo.

El sesenta y nueve por ciento de los conflictos son problemas perpetuos que regresarán periódicamente. Las parejas satisfechas aprenden a convivir con estas diferencias usando humor y aceptación constante hoy.

El estancamiento ocurre cuando hay sueños bloqueados debajo de posiciones rígidas en la discusión. El diálogo busca validar anhelos ocultos transformando guerras en negociaciones continuas y plenamente constructivas para ambos.


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