Formulación del Caso
La hipótesis progresiva y co-construcción
La formulación del caso en terapia de pareja difiere del diagnóstico médico tradicional.
En lugar de aplicar una etiqueta patológica estática (como "depresión"), buscamos una meta-descripción dinámica de lo que está ocurriendo.
Esta formulación no es un veredicto que el terapeuta impone, sino una hipótesis de trabajo que se debe co-construir y compartir con la pareja.
No se trata de guardar secretos profesionales, sino de ofrecer una narrativa explicativa que ayude a los clientes a dar sentido a su caos. Esta hipótesis es "progresiva", lo que significa que no está escrita en piedra.
Se actualiza constantemente a medida que surge nueva información durante el tratamiento.
El terapeuta plantea ideas tentativas sobre por qué ocurren los conflictos y observa cómo resuenan con la pareja, ajustando la formulación basándose en su feedback.
Deconstrucción del problema y factores contextuales
Una formulación robusta debe desglosar el problema presentado en sus componentes.
Esto incluye analizar por qué la pareja percibe cierta situación como problemática en este momento específico.
Se deben integrar factores contextuales amplios, como la historia de la familia de origen, las presiones culturales, los valores religiosos y las circunstancias socioeconómicas que rodean a la relación.
También se incluyen las creencias y explicaciones que los propios miembros tienen sobre sus dificultades.
Por ejemplo, si creen que sus problemas se deben a "incompatibilidad de caracteres", la formulación debe abordar y quizás desafiar esa creencia, proponiendo explicaciones alternativas basadas en patrones de interacción o carencias en habilidades de negociación.
Además, se debe explicitar cualquier ganancia secundaria o valor funcional que los síntomas actuales puedan estar aportando al equilibrio precario del sistema.
Explicación de la racionalidad y utilidad clínica
El objetivo final de la formulación no es encontrar una "verdad absoluta" científica, sino construir un mapa que sea útil para el cambio.
Una buena formulación debe cumplir con el criterio de utilidad: ¿Ayuda esta explicación a la pareja a entenderse mejor y a desbloquear sus recursos?. Al verbalizar estas hipótesis, hacemos explícito lo implícito.
Sentimientos, reglas no dichas o patrones inconscientes se ponen sobre la mesa, volviéndose más concretos y manejables.
Proporcionar una justificación lógica (racionalidad) para las dificultades de la pareja es, en sí mismo, un factor terapéutico.
Reduce la ansiedad al transformar un sufrimiento confuso en un problema comprensible con causas y soluciones identificables, lo que aumenta la esperanza y la motivación para el tratamiento.
Resumen
La formulación busca una descripción dinámica de lo ocurrido en lugar de etiquetas patológicas estáticas. Es una hipótesis de trabajo compartida y co-construida continuamente con la pareja.
Debe desglosarse el problema integrando factores contextuales como la familia de origen, presiones culturales y circunstancias socioeconómicas. También aborda creencias individuales sobre la supuesta incompatibilidad de caracteres.
Proporcionar un marco lógico y racional para las dificultades funciona como un factor terapéutico fundamental. Reduce la ansiedad al transformar el sufrimiento confuso en problemas con soluciones identificables.
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