El Construccionismo Social y el Contexto
La influencia de los constructos sociales en la identidad de pareja
Mientras que el constructivismo se enfoca en cómo la pareja crea significado internamente, el construccionismo social amplía la lente para observar cómo la sociedad moldea esas creencias.
Las parejas no viven en una burbuja; están inmersas en una cultura que dicta normas sobre el género, el éxito y el amor. Estas narrativas sociales se infiltran en la relación.
Por ejemplo, si la sociedad dicta que el éxito masculino está ligado a la provisión económica y el femenino al cuidado, una pareja puede sufrir tensiones enormes si deciden invertir estos roles, no porque no funcione para ellos, sino por la presión de los constructos sociales externos que han internalizado.
En terapia, es crucial examinar cuánto del conflicto proviene de una incompatibilidad real y cuánto es producto de intentar cumplir con guiones sociales heredados que quizás no se ajustan a la realidad de los individuos.
El impacto de la desigualdad y el entorno socioeconómico
No podemos "psicologizar" todos los problemas de una pareja asumiendo que todo es cuestión de percepción.
El construccionismo social nos obliga a reconocer que existen realidades materiales y estructurales, como la desigualdad económica y la privación, que ejercen una presión real y objetiva sobre la relación.
El estrés financiero, la falta de oportunidades o la discriminación sistémica son factores que erosionan la calidad del vínculo.
Decirle a una pareja que no llega a fin de mes que su estrés es una "construcción mental" sería una negligencia.
El terapeuta debe validar que ciertos problemas son estructurales y sociales, no relacionales, aunque sus efectos se sientan en la intimidad.
Reconocer el contexto socioeconómico ayuda a desculpabilizar a la pareja de tensiones que tienen su origen fuera de la relación.
Redefiniendo la pareja en la modernidad
Hace medio siglo, la definición de pareja era estática y uniforme. Hoy, el espectro es vasto y complejo.
Nos enfrentamos a configuraciones que incluyen relaciones del mismo sexo, estructuras poliamorosas, parejas que no conviven y familias reconstituidas. Esta diversidad implica que los viejos mapas de ruta ya no sirven.
Las relaciones modernas a menudo carecen de guiones preestablecidos, lo que otorga libertad pero también genera incertidumbre.
Ya no se trata solo de la unión romántica tradicional, sino de cualquier vínculo íntimo voluntario donde las personas deciden entrelazar sus vidas.
El terapeuta debe estar preparado para validar y trabajar con cualquier estructura que los clientes presenten, entendiendo que la "familia" es un concepto fluido y en constante evolución.
Resumen
El construccionismo social analiza cómo la cultura moldea identidades y normas. Las parejas internalizan guiones sociales externos que pueden generar tensiones y conflictos relacionales.
Factores estructurales como desigualdad económica y falta de oportunidades erosionan vínculos. Validar presiones socioeconómicas desculpabiliza a los miembros ante tensiones externas reales objetivas.
La modernidad redefine la pareja mediante configuraciones diversas y fluidas. El terapeuta valida estructuras poliamorosas o reconstituidas adaptándose a la realidad relacional actual.
el construccionismo social y el contexto