Confrontación del Contrato
El contrato terapéutico como marco de seriedad
Al igual que en un consultorio médico se asume que el paciente cooperará con el tratamiento (tomar la medicación, hacer reposo), la terapia de pareja requiere un contrato implícito de colaboración.
Cuando una pareja asiste a las sesiones pero se niega sistemáticamente a seguir las indicaciones, sabotear los ejercicios o mantiene una actitud hostil destructiva, están violando este contrato básico de ayuda.
Es útil recordar la analogía médica: si vas al doctor por una infección pero te niegas a tomar antibióticos y gritas al médico, el servicio no se puede prestar.
El terapeuta debe internalizar su autoridad profesional para señalar que el proceso terapéutico tiene condiciones mínimas de respeto y participación para ser viable.
Esto no es autoritarismo, es el establecimiento de un marco de trabajo seguro y profesional.
Confrontación directa del incumplimiento
Cuando la resistencia se vuelve crónica y obstructiva (ej. faltas constantes, no hacer tareas, agresión verbal en sesión), es necesario una confrontación directa del encuadre.
El terapeuta debe pausar el trabajo de contenido (los problemas de la pareja) y enfocarse en el proceso: "¿Qué está pasando aquí? Acordamos trabajar para mejorar la relación, pero cada intervención es rechazada. ¿Cómo debemos interpretar esto?".
Esta confrontación, a veces llamada "desafío al contrato", busca sacar a la luz la ambivalencia oculta.
Se puede preguntar: "¿Vienen aquí para cambiar o para demostrar que no tienen arreglo?".
Esta honestidad brutal, aunque arriesgada, a menudo sacude el sistema y obliga a la pareja a re-decidir su compromiso con la terapia, moviéndolos de la queja pasiva a una posición activa.
La opción de terminar la terapia éticamente
Si tras la confrontación y los intentos de re-encuadre la pareja continúa saboteando el proceso o utilizándolo para dañarse mutuamente, la decisión ética puede ser finalizar el tratamiento.
Continuar una terapia ineficaz valida la disfunción y puede dar la falsa impresión de que "están haciendo algo" cuando en realidad están estancados.
El terapeuta puede plantear el despido terapéutico de manera constructiva: "En este momento, no creo que la terapia conjunta sea útil porque no se dan las condiciones de seguridad/colaboración necesarias.
Les sugiero que tomen un tiempo para reflexionar sobre si quieren continuar bajo estas nuevas condiciones o buscar otro tipo de ayuda".
A veces, esta retirada del terapeuta actúa co
confrontacion del contrato