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2.4. Qué debemos reforzar en la comunicación con los hijos

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Una de las alegrias más grandes y esperadas por los padres es escuchar las primeras palabras de sus hijos; sin embargo, desde antes, siendo pequeñisimos recién nacidos, ya se puede disfrutar de sus cambios de expresión, sus miradas atentas y gorjeos, que son clara manifestación de que se están comunicando.

Aunque la comunicación con los hijos es una de las experiencias más hermosas, es un proceso lleno de retos que los padres deben asumir con habilidad y amor para lograr que sus hijos crezcan de manera saludable y se conviertan en adultos plenos y exitosos.


La comunicación como recurso valioso

La crianza responsable implica que los padres estén conscientes de que la meta fundamental de su trabajo en familia es brindar a sus hijos una formación que les aporte los recursos necesarios para vivir en sociedad y hacer su aporte al mundo. Como toda meta a lograr, ayuda mucho visualizar el objetivo final del futuro, cuando vemos a los hijos convertidos en adultos responsables y capaces de formar sus propias familias cuando llega el momento.

Resulta inteligente que desde el momento de convertirse en padres se cree una estrategia definida para interactuar con los hijos y, sobre la marcha, realizar los cambios y ajustes necesarios para cumplir el objetivo, pues si somos observadores, veremos que en la crianza hay acciones que debilitan la personalidad de los hijos, y otras, la fortalecen.

El amor es el primer y más importante ingrediente de la crianza de un hijo y junto al amor, cultivar una comunicación honesta se vuelve un requisito sin el cual no se obtendrán buenos resultados, porque la honestidad no solo se refiere a enseñar a los hijos a decir siempre la verdad a los padres, sino que requiere que los progenitores sean un ejemplo al comportarse siempre con la verdad como base, pues los hijos aprenden imitando a los adultos y aunque ser honesto no siempre resulta sencillo, y existen temas que son delicados de compartir, los padres deben insistir en el ejercicio de ser coherentes con lo que dicen y hacen en su vida diaria.

También es importante utilizar palabras adecuadas para la edad del niño a la hora de comunicarse con él, expresando con claridad y precisión las ideas, evitando el exceso de vocabulario y algo muy útil es elegir el momento propicio para que el mensaje sea comprendido por los hijos, los cuales a veces en las edades tempranas son subvalorados por los adultos, ignorando que los niños pueden formarse su propia opinión de las cosas y esto se hace cada vez más notable en los tiempos actuales, donde los niños reciben a través de las tecnologias un gran volumen de información.

Otro ingrediente importante es la empatia, una cualidad que nos permite a los seres humanos comprender lo que sienten los demás y transmitir afecto y apoyo, pues una frase de aliento, una palmada cariñosa, un abrazo, tienen un valor terapéutico incalculable y son tan curativos como la mejor medicina. Y siempre los padres deben tener presente que una crianza efectiva incluye el valor de la responsabilidad, pues ayuda a los hijos a autogestionarse y a buscar alternativas para lograr sus metas, lo cual garantiza el avance personal de todo individuo exitoso.


Necesidad de la comunicación saludable

Tanto los hijos como los padres, al convivir en un ambiente de comunicación sincera, se fortalecen mutuamente y los hijos crecen sintiéndose seguros y aprendiendo a asumir la realidad con todo lo que conlleva, tomando decisiones y siendo cooperativos, desarrollando también respeto y aceptación hacia los otros y hacia ellos mismos, actitud necesaria para una autoestima fuerte y saludable.

La comunicación sirve a los padres como vehiculo para transmitir a sus descendientes actitudes, comportamientos y valores útiles para sus futuras relaciones interpersonales, y solo con una buena comunicación los padres, como principales responsables de la formación de los niños, pueden estar informados de la vida escolar de ellos, sus actividades extraescolares, conocer acerca de su grupo de amigos y tener una presencia activa en todos los eventos importantes para llevarles el apoyo y cariño que requieren, expresado también en los juegos, la práctica de deportes en familia y los paseos al aire libre, donde en contacto directo con la naturaleza se crea un marco excepcional para abordar determinados temas que la rutina cotidiana no favorece.

La comunicación saludable aporta el elogio merecido, brinda seguridad y bienestar, fomentando su madurez emocional y al sentirse queridos, estarán ellos en condición de expresar amor a los demás, algo muy importante que, si de niño se aprende, nunca se olvida.


Comunicación y familia saludable

Nunca se dirá demasiado sobre la importancia de la comunicación, para que todos los miembros de la familia disfruten de un bienestar que los enriquezca, pues el hogar es el mejor escenario para aprender e intercambiar conocimientos y habilidades, y al mismo tiempo, se fortalecen los lazos de cariño entre todos.

Aunque es justo pensar en primer lugar en los hijos por su corta edad y todas las necesidades que esto implica, todos en la familia necesitan gozar de una buena salud emocional, ya que el ritmo de vida actual, con sus presiones, exige de los adultos una fortaleza emocional que es necesario mantener renovada y nada es más revitalizante que llegar a casa y nutrirse del abrazo y las muestras de cariño que solo compartimos con nuestra familia, en especial con los hijos, que aportan a las relaciones familiares el incomparable tesoro de su espontaneidad, inocencia y alegria.

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