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5.14. Aprende a recompensar los esfuerzos

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Transcripción

A tempranas edades, los niños se plantean pequeñas acciones para alcanzar cosas.

Desde un instinto muy básico y primario sabemos que cada paso en la vida trae una complejidad que debemos resolver para nuestras intenciones, es por esto que siempre se requiere esfuerzo ya sea poco o mucho. Los jóvenes requieren de nuestra guia; impulsarles a lograr sus objetivos, por insignificantes que sean, es la mejor ayuda que brindamos para alcanzar un determinado resultado.

Podemos reconocer cuanto esfuerzo se requiere por el nivel de complejidad de las circunstancias que se presentan ante ellos. ¿De qué forma pueden nuestros hijos saber si su esfuerzo es suficiente? Como adultos sabemos que no siempre se puede obtener lo deseado debido al alcance real y nuestro acceso. Simplemente debemos recompensar su esfuerzo para aprobar su resultado como positivo y favorable.


Motivación.

Nadie nace sabiendo cómo proceder para lograr sus propios resultados, y los niños necesitan ser educados con la cultura del esfuerzo desde pequeños. Los mejores incentivos mediante los cuales les hacemos llegar el mensaje de esfuerzo son los juegos didácticos; en estos se ponen a prueba su capacidad de resolución de conflictos simples para fortalecer su aprendizaje.

Motivarles a asumir retos por curiosidad, con el solo fin de aprovechar la experiencia y la necesidad de búsqueda en los niños, es vital para su pleno desarrollo futuro. Podemos enfocarles el interés por el conocimiento desinteresado como forma de motivación intrinseca, que es una manera de obtener resultados personales. Otra via de esforzarse es por una recompensa o motivación extrinseca, donde los resultados no tienen por qué ser siempre materiales.


La realidad de las metas.

Como padres y guias de nuestros hijos les enseñamos a esforzarse de acuerdo a la realidad de las metas propuestas. Conocemos que un gran esfuerzo requiere de una recompensa a la altura, sirviéndole como estimulo para más dedicación.

Resulta importante no exigir a nuestros hijos metas que estén fuera de su alcance, sus capacidades y edad, para evitar sembrar sentimientos de frustración o apatia. En ocasiones nos damos a la tarea de sugerirles, pero lo ideal es que se propongan metas reales desde su propia motivación personal.


Valorar el esfuerzo.

Mediante la educación del esfuerzo es importante reconocer cuando nuestros hijos están verdaderamente involucrados y comprometidos con el resultado. Valorar el esfuerzo que estos realizan para lograr sus objetivos les ayuda a desarrollar poder de autoconsciencia en la repercusión de sus logros para si o para otros.

No siempre los resultados dicen cuanto se han esforzado pues en ocasiones suele ser desproporcional al impetu invertido. La parte más relevante que si representa una victoria para los jóvenes es que, sin importar el resultado su esfuerzo puede llegar a proporcionar algo más valioso a sus conquistas.


Perseverancia.

No todo se consigue fácilmente, o al menos las metas de gran valor; dentro de las herramientas que empleemos debemos inculcar la perseverancia. No todos los planes o esfuerzos que hacemos tienen el resultado esperado, por tanto se requiere perseverar para lograr obtener las aspiraciones.

El fracaso puede ser uno de los principales motivos por los cuales se desechan o abandonan las metas trazadas. La perseverancia como valor personal responde a hacer todos los intentos posibles por un mejor resultado que el anterior. Las dificultades durante el proceso se comportan como pequeñas pruebas a rebasar para el éxito, donde se propone una mejor via de resolver imprevistos ...... Si quieres seguir con los estudios te ofrecemos una super oferta, podras acceder a todos los cursos de la web por un unico pago de ???

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