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1.2. Familias permisivas

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El amor a los hijos es una de las emociones más poderosas que existen.

Sin embargo, a menudo, las personas se preguntan: “¿Cuál es la mejor manera de demostrar amor a los hijos?” La respuesta inteligente a esta pregunta ahorrará tanto a padres como a hijos muchos inconvenientes, pues aborda un tema que no siempre es tenido en cuenta: la calidad del amor que brindamos a nuestros hijos. pues la realidad demuestra que, además de amarlos profundamente, se hace imprescindible encontrar la proporción adecuada entre expresarles nuestro afecto y ejercer el necesario control y disciplina.


Rasgos de una familia permisiva

Durante la primera etapa de la vida, los hijos necesitan total cuidado y protección por parte de sus padres. Pero irónicamente, esa fragilidad tan evidente de los pequeños, cuando es mal manejada por los adultos, se vuelve contra ellos. Pues, aunque los estudiosos de la psicologia infantil señalan que en los primeros años de vida, todas las personas pasan por una etapa en la que se comportan como el centro de atención y demandan ser complacidos, no es necesario darle más importancia de la que requiere.

Cuando los padres no tienen en cuenta este factor, tienden a malinterpretar las acciones demandantes de los hijos y terminan afectando las bases sólidas sobre las que debe sustentarse su formación como futuros adultos capaces de enfrentar los desafios del mundo real con madurez, sensibilidad hacia los otros y una actitud inteligente y provechosa para si mismos y para quienes les rodean. Con el tiempo se puede identificar, por su actitud, a los niños consentidos por este tipo de padres sobreprotectores


Motivaciones de este modelo familiar

Algunos padres al permitir que sus hijos actúen según su voluntad, sin obedecer reglas ni tener limites, asumen que están fomentando el sentido de independencia y libertad individual en ellos. Otros padres permisivos, por su personalidad insegura, no ejercen la autoridad con la firmeza necesaria y acaban siendo manipulados por sus hijos.

Muchos padres creen que crecer libres y sin control es la manera de que sus hijos sean niños felices y evitan las tensiones que generan sus demandas y exigencias. También muchos padres permisivos vivieron una infancia llena de carencias por diferentes razones. Por eso, al convertirse en padres, desean sanar ese pasado que los lastima, y se les puede escuchar decir: “Mi hijo no va a pasar por lo que pasé yo”, cumpliendo cada capricho de sus hijos, rodeándolos de riqueza material, pero sin estimularlos a que incorporen valores útiles para su vida adulta. Y puede haber muchas más razones para justificar su actitud, pero si queda demostrado que brindan afecto y cariño a su familia.


Consecuencias de este estilo de crianza

Los efectos de este estilo de crianza pueden apreciarse en las conductas negativas de algunos adultos con los que coincidimos a diario, pues se comportan de manera irresponsable, inmadura, no se adaptan con facilidad a reglas establecidas sea en el entorno laboral, estudiantil o social, pues al crecer en hogares donde no existian rutinas de vida ordenadas y estables, cultivan la pereza, no son puntuales ni respetuosos, pierden el control ante situaciones que no saben manejar y aunque saben expresar cariño, son cálidos y afectuosos, a menudo forman uniones sentimentales infelices en las que su pareja sufre los caprichos y la impulsividad que los caracteriza, pues crecieron creyendo que siempre tenian razón y sin ponerse en posición de entender a los demás, buscando la gratificación instantánea; no aceptan un no por respuesta, llegando a situaciones de agresividad, de ahi que podemos entender que parte de la violencia intrafamiliar que sufren muchas personas tiene su origen en este modelo de crianza.

Muchos adolescentes tienen un comportamiento social inapropiado, ya que al provenir de familias permisivas donde no se les priorizó una educación y disciplina adecuadas, perdieron la oportunidad de adquirir conocimientos y habilidades útiles para su vida.

Maestros, sociólogos y trabajadores sociales aseguran encontrar con frecuencia este tipo de crianza, donde los hijos reciben amor, pero no son preparados para insertarse con éxito en la sociedad.

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