Situaciones inesperadas en la infancia y niñez
"¿Qué hago si encuentro a mi hijo/a tocándose los genitales en el salón o delante de visitas?"
Qué entender: En la primera infancia, tocarse los genitales es una conducta de autoexploración y descubrimiento, igual que tocarse la oreja. No tiene connotación erótica adulta; simplemente, es una zona sensible que produce bienestar.
Qué hacer: No te escandalices, no le regañes ni le apartes las manos de golpe (esto genera culpa).
Qué decir: Redirige la acción hacia la privacidad de forma natural.
Puedes decirle: "Entiendo que te guste tocarte porque da gustito, pero recuerda que nuestras partes íntimas solo las tocamos cuando estamos solitos en la habitación o en el baño".
Si hay visitas, simplemente distráele ofreciéndole un juguete o llevándole a otra habitación sin hacer un drama.
Nos han pillado a mi pareja y a mí teniendo relaciones sexuales, ¿cómo manejo la situación sin traumatizarles?
Qué entender: Suelen asustarse más por los ruidos o las posturas inusuales que por el acto en sí (que no comprenden).
Qué hacer: Mantén la calma.
Cúbrete sin hacer aspavientos exagerados y pídele que salga de la habitación un momento: "Cariño, sal y cierra la puerta, ahora mismo vamos".
Qué decir (después): No ignores "el elefante en la habitación". Ve a hablar con él/ella. Adapta el mensaje a su edad.
Si es pequeño: "Papá y mamá estaban teniendo un momento privado de adultos dándose mimos". Si es más mayor, puedes ser más claro, enfatizando que es algo natural que hacen las personas que se quieren y que siempre requiere privacidad.
Mi hijo/a quiere seguir bañándose con nosotros o con sus hermanos de diferente sexo, ¿hasta qué edad es adecuado?
Qué entender: No existe una edad mágica ni una fecha de caducidad universal. El límite lo marca la aparición del pudor, ya sea en el niño/a o en los adultos de la familia.
Qué hacer: Observa las señales. Generalmente, entre los 5 y 8 años, los niños empiezan a demandar más intimidad cerrando puertas o escondiéndose para vestirse.
Qué decir: Si eres tú quien ya no se siente cómodo, comunícalo desde el respeto a tu propio cuerpo, no desde el rechazo
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