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5.2. Iluminación natural

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Transcripción

La iluminación de los espacios interiores depende de dos fuentes principales: la iluminación natural ─que proviene del sol y se incorpora a través de las ventanas, puertas, paredes de cristal, etcétera─ y la iluminación artificial que proporcionan los diferentes dispositivos eléctricos.

El decorador para lograr un diseño que impacte positivamente sobre la salud fisica y mental de los ocupantes de los espacios interiores, debe lograr el adecuado confort visual, combinando los dos tipos de iluminación y seleccionando adecuadamente los colores de las grandes superficies, para evitar el uso indiscriminado de la luz eléctrica.


La luz natural

La iluminación natural constituye un elemento importante en el desarrollo de la idea decorativa, ya que es el primer aspecto que debemos considerar a la hora de planificar la distribución de otros recursos decorativos, por ejemplo: la ubicación de los muebles, la pintura de las grandes superficies del interior y la ubicación de las fuentes de luz artificial.

La luz natural aunque tiene la desventaja de ser muy cambiante, posee las siguientes cualidades que la convierten en una fuente de luz muy apreciada en los espacios interiores:

  • Durante una buena parte del dia puede proporcionar niveles de iluminación superiores a los que ofrece la luz artificial.
  • Es muy beneficiosa para la salud puesto que contribuye al control de numerosos procesos fisiológicos y psicológicos; como la estimulación del sueño, el mejoramiento del estado de ánimo y de los niveles de actividad.
  • Puede representar ahorros significativos de energia eléctrica, lo que contribuye a la protección del medio ambiente.

Fuentes de la luz natural

  • La luz solar directa: Es la luz que proveniente directamente del sol; ingresa a través de una abertura e incide directamente sobre una parte del espacio interior. Se caracteriza por resaltar los colores brillantes y cálidos del interior; distribuirse muy irregularmente en el espacio y deteriorar los objetos sobre los que incide directamente ─mobiliario, aparatos, etcétera─. Generalmente este componente afecta los espacios interiores durante un corto periodo del dia, y resulta muy variable durante las diferentes estaciones del año, por la interferencias de nubes, lluvia o niebla.
  • La luz solar indirecta: Es la luz solar que después de ser reflejada por una o varias superficie interiores o exteriores ilumina un área del espacio interior. En comparación con la luz solar directa, su intensidad suele ser inferior, se distribuye de forma más homogénea y provoca menos deslumbramientos.
  • La luz natural difusa: Es la luz proveniente de la bóveda celeste. Se caracteriza por difundirse de manera casi homogénea en el espacio; no produce deslumbramiento y resalta los colores frios del espacio interior.

¿Cómo mejorar el aprovechamiento de la luz natural de los espacios interiores?

  • Pintando las grandes superficies interiores (techos y paredes principales) con colores más luminosos. Las superficies claras permiten una distribución más homogénea de la luz en espacio y reducen el contraste entre la luminosidad exterior e interior, beneficiando el confort visual.
  • Las superficies que están frente a las entradas de luz natural (ventanas, paredes de cristal, etcétera) deben ser las más luminosas, para que reflejen mejor la luz.
  • No coloque demasiados muebles en las habitaciones, seleccione solo los necesarios y ubiquelos de manera tal, que no interfieran el paso de la luz.
  • Colocar los espejos de tal manera que reflejen adecuadamente la luz.

¿Cómo proteger los espacios interiores de la luz natural intensa?

La luz natural aunque reporta muchos beneficios a los espacios interiores puede resultar incómoda para la visión y favorecer el incremento de la temperatura de las estancias ─sobre todo en la época de verano─, por lo que resulta conveniente emplear algunas estrategias para impedir o reducir el paso de la luz o de los rayos solares.

  • Cuando las molestias son producto de la luz natural difusa se pueden emplear cortinas claras u otros elementos traslúcidos para que reduzcan los posibles deslumbramientos sin impedir el paso de la luz al interior.
  • Sin embargo, si los inconvenientes son producto de la incidencia de la luz solar directa o indirecta, se deben emplear protectores solares opacos ─cortinas de tejidos gruesos, persianas lamas (venecianas), estores, cortinas verticales, etcétera─, ya que si se emplean cortinas finas u otros elementos traslúcidos los rayos del sol pueden provocar deslumbramientos muy molestos.

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