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4.6. Combinaciones de color (II)

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Transcripción

En esta presentación vamos a conocer algunas de las principales armonias que puedes emplear para lograr a través del color, un espacio interior funcional y estéticamente agradable y te brindaremos algunas recomendaciones para que aprendas a seleccionar con criterio los colores apropiados para una estancia.

En la presentación anterior nos referimos a la rueda de colores, herramienta que nos permitirá entender mejor las armonias y contrastes que explicaremos hoy. También conocimos que tres colores ─uno dominante, uno tónico y otro de mediación─ son suficientes para lograr una decoración de interiores acertada.


Tipos de armonias

  • Las armonias monocromáticas son muy fáciles de lograr ya que se forman combinando tonos claros, medios y oscuros de un solo color. También admiten la inclusión de algún detalle ─cojines, cuadros, plantas, etcétera─ en otro color que contraste. Se advierte que su uso en estancias muy grandes puede resultar monótona.
  • Las armonias de colores análogos son las que se crean empleando colores próximos en la rueda de color, por lo que éstos poseen siempre algún rasgo en común. Para evitar la monotonia y fatiga visual, se puede incluir también ─como en el tipo anterior─ algún detalle en otro color que contraste. El color dominante en este tipo de armonia debe ser el que se encuentra en el centro de los colores seleccionados en la rueda.
  • Las armonias de colores afines son las que se logran empleando colores que tengan en su composición algún pigmento común. Por ejemplo si el color clave es el azul; en la composición deben incluirse, amarillos, verdes, violetas y otros colores que tengan tonos azulados. Las armonias de colores afines pueden incluir colores que se encuentren alejados en el circulo cromático.
  • Las armonias de colores complementarios son las que se logran empleando colores que se encuentran en lugares opuestos en la rueda de colores. Estas armonias tienen como fin lograr contrastes más o menos intensos. Los contrastes más intensos se logran cuando se utilizan colores puros. Los contrastes se pueden atenuar agregando blanco o negro a uno de los colores.
  • Las armonias de colores complementarios vecinos son las que se logran empleando colores que se encuentran al lado del color complementario directo. Estas armonias logran contrastes menos intensos que las anteriores.
  • Las armonias de tonos cálidos y frios se logra combinando colores que tengan propiedades comunes o contrastantes de temperaturas.

Los colores cálidos ─rojizos, naranjas y amarillos─ son estimulantes; los colores frios ─verdosos, azules, violáceos─ son relajantes.

El grado de calidez o frialdad de un color puede manejarse realizando mezclas, por ejemplo: un verde azulado puede resultar más frio que el verde puro; mientras que un verde amarillo se percibe más cálido.


Recomendaciones para seleccionar los colores de una estancia

  • Valorar los criterios del cliente, teniendo en cuenta sus necesidades, gustos y personalidad. El decorador debe tener presente que para lograr satisfacer las necesidades y gustos del cliente, lo primero que necesita es conocer realmente lo que éste quiere; porque aunque los clientes asignan colores a paredes y accesorios diciendo estar muy seguros de lo que desean, la mayoria no posee la capacidad de imaginar el resultado final, por lo que luego de haber concluido la obra, se advierte en ellos la decepción, aunque a veces no la manifiesten.

    Se pueden evitar tales desaciertos si el decorador dedica el tiempo necesario al asesoramiento del cliente. Para el éxito en esta tarea es fundamental que el profesional apoyándose en programas informáticos en 3D, muestre las diferentes variantes de sus propuestas, y escuche atentamente los criterios del cliente; ya que en ellos está la clave para interpretar lo que éste quiere realmente. Este método resulta mucho más efectivo cuando se practica más de una vez.
  • Valorar como podemos mejorar a través del empleo de los colores la percepción de las formas y las dimensiones del espacio interior.

    Recordemos que cuando el espacio es demasiado pequeño, para lograr extender sus dimensiones aparentes, se deben emplear colores claros con tonalidades frias ─azules, verdes o grisáceas─; estos colores se perciben más alejados, haciendo que la estancia nos parezca más grande.

    Por el contrario, para crear la ilusión de una habitación más pequeña, se deben emplear tonalidades cálidas oscuras y saturadas, estos colores se perciben más próximos, haciendo que la habitación nos parezca más pequeña.
  • Tener en cuenta que los colores deben propiciar el desarrollo de distintas tareas que se llevarán a cabo en los diferentes espacios: los recibidores requieren tonos cálidos, que transmitan confianza, seguridad al visitante; sin embargo, en las salas de estar y los comedores se pueden combinar colores cálidos y frios para crear un ambiente equilibrado, que no irrite ni aburra a los que permanezcan mucho tiempo en ellas.

    Por otra parte las cocinas deben tener colores luminosos que permitan ver mejor; sin embargo, al seleccionar los colores del baño debemos que tener en cuenta los hábitos de los clientes, ya que algunos lo conciben como un área para relajar ─donde serian adecuados colores menos luminosos─, mientras otros pasan por él atropelladamente, por lo que requieren de colores más luminosos.
  • Valorar los posibles cambios de color en los objetos por los efectos de la luz. Tanto la luz natural como la artificial sufren variaciones de tonalidades que interactúan con los colores, provocando variaciones importantes en las formas de percibirlos. Todas las luces artificiales que se emplean no poseen un espectro bien equilibrado, por ejemplo: algunos tipos de lámparas fluorescentes emiten luz fria; por el contrario las velas y las lámparas incandescentes que se emplean para reforzar algunos ambientes, emiten una luz cálida.

    La cantidad y tipo de luz natural que recibe una estancia, también debe valorarse; ya que en dependencia de los materiales y ubicación de las puertas y las ventanas, ésta recibirá más o menos luz a lo largo del dia y nos dará una sensación más o menos cálida. Por ejemplo: La luz de las últimas horas del dia la percibimos generalmente más cálida que la luz del amanecer.

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