La Postura Corporal y su Impacto Emocional
Postura abierta vs. Postura cerrada: Reacciones subconscientes
Nuestra postura corporal envía señales inmediatas y a menudo subconscientes a quienes nos rodean.
Una postura cerrada, como encorvarse, cruzar los brazos o las piernas, tiende a ser interpretada como desinterés, inseguridad o defensiva.
Esta actitud física puede hacer que los demás se sientan menos cómodos interactuando o compartiendo información.
Por el contrario, una postura abierta, caracterizada por una espalda erguida, hombros relajados y brazos y piernas sin cruzar, comunica confianza, accesibilidad y disposición a interactuar.
La gente reacciona de forma más positiva y confía más en aquellos que adoptan posturas abiertas, ya que estas señales invitan a la conexión y transmiten seguridad.
Proyectar confianza y control: Hombros atrás y cabeza alta
Una de las formas más directas de proyectar confianza y control a través del lenguaje corporal es adoptando una postura erguida.
Mantener los hombros hacia atrás, la columna alineada y la cabeza alta (con la barbilla paralela al suelo) comunica instantáneamente seguridad, alerta y disposición para liderar.
Esta postura no solo afecta cómo nos ven los demás, sino que también nos hace sentir más capaces y en control de la situación.
Evitar encorvarse o mirar hacia abajo es crucial, ya que estas acciones suelen enviar un mensaje de inseguridad o sumisión.
Una postura firme y vertical es la base física sobre la que se asienta la percepción de autoridad.
La postura influye en tu propia química hormonal
La conexión entre cuerpo y mente es bidireccional; nuestra postura no solo comunica nuestro estado emocional a los demás, sino que también influye activamente en cómo nos sentimos internamente.
Investigaciones en el campo de la "cognición corporeizada" sugieren que adoptar posturas expansivas y de poder puede provocar cambios fisiológicos, incluyendo alteraciones en nuestros niveles hormonales.
Específicamente, mantener una postura de confianza puede estar asociado con un aumento de la testosterona (vinculada a la confianza y la asertividad) y una disminución del cortisol (la hormona del estrés).
Esto significa que, al adoptar conscientemente una postura fuerte, no solo parecemos más seguros, sino que también podemos empezar a sentirnos más empoderados y menos estresados, creando un ciclo de retroalimentación positiva.
Resumen
Nuestra postura envía señales subconscientes inmediatas. Una postura cerrada, como encorvarse o cruzar los brazos, se interpreta como defensiva, insegura o desinteresada.
Por el contrario, una postura abierta, con la espalda erguida y brazos sin cruzar, comunica confianza y accesibilidad. Proyectar control implica hombros atrás y cabeza alta.
La conexión cuerpo-mente es bidireccional. Adoptar posturas expansivas puede influir positivamente en nuestra química hormonal, aumentando la confianza y reduciendo el estrés.
la postura corporal y su impacto emocional