El Poder del Asentimiento (Nodding) en la Conexión
El asentimiento como señal de comprensión y validación
Asentir con la cabeza mientras alguien habla es una señal no verbal importante en la escucha activa.
No significa necesariamente que estés de acuerdo con el contenido, pero sí confirma que estás siguiendo, comprendiendo y procesando la información que se comparte.
Este simple gesto actúa como una validación para el hablante, haciéndole sentir escuchado y valorado.
Es una forma no verbal de decir "te sigo", "entiendo", lo cual construye confianza y fortalece la conexión entre los interlocutores.
Asentimiento lento y deliberado: Invitar a seguir hablando
La velocidad y la intencionalidad del asentimiento modifican su mensaje. Un asentimiento lento y deliberado es particularmente efectivo para animar al hablante a continuar y profundizar en sus ideas.
Existe evidencia que sugiere que un triple asentimiento lento puede incluso incitar a la otra persona a hablar entre tres y cuatro veces más tiempo.
Este tipo de asentimiento comunica un interés genuino y paciencia, creando un espacio seguro para que el hablante se explaye. Funciona como una invitación no verbal a seguir compartiendo pensamientos.
Evitar el asentimiento rápido: Señal de impaciencia
Mientras que el asentimiento lento fomenta la comunicación, asentir demasiado rápido puede tener el efecto contrario.
Un movimiento rápido y repetitivo de la cabeza a menudo se interpreta como una señal de impaciencia, como si estuvieras intentando apurar al hablante para que termine.
En lugar de mostrar compromiso, puede comunicar que tienes prisa o que ya has captado la idea y quieres pasar a lo siguiente.
Por lo tanto, para mantener una conexión positiva y mostrar una escucha genuina, es preferible optar por un ritmo de asentimiento más pausado y consciente.
Resumen
Asentir con la cabeza es una señal vital de escucha activa. No implica estar de acuerdo, sino que confirma que estás siguiendo y comprendiendo la información, validando al hablante.
Un asentimiento lento y deliberado es particularmente efectivo. Comunica interés genuino y paciencia, creando un espacio seguro que invita a la otra persona a profundizar y seguir hablando.
Por el contrario, un asentimiento demasiado rápido puede interpretarse como impaciencia. Sugiere prisa por terminar, por lo que debe evitarse si se quiere mostrar una escucha genuina.
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