El Piloto Automático (Autopilot) en la Comunicación
El fenómeno del "Piloto Automático" (Hipnosis de carretera) y sus riesgos
El fenómeno del "piloto automático" describe un estado mental en el que realizamos tareas, incluso complejas, sin plena consciencia o atención activa.
Un ejemplo claro es la "hipnosis de carretera", donde podemos conducir durante minutos sin recordar conscientemente el trayecto recorrido.
Esto ocurre porque nuestro cerebro, buscando eficiencia, automatiza tareas repetitivas para liberar recursos mentales y permitir que la mente consciente se enfoque en otros pensamientos.
Si bien es eficiente, este estado de "desconexión" implica que no estamos completamente presentes.
En el ámbito de la comunicación, y especialmente para los líderes, operar en piloto automático es particularmente arriesgado.
Puede llevar a enviar señales no verbales incongruentes o descuidadas, minar la confianza, afectar la credibilidad y dificultar la construcción de relaciones sólidas, ya que no estamos prestando atención plena a la interacción ni a cómo nos estamos comunicando.
La falta de presencia intencional puede hacer que pasemos por alto señales importantes de los demás o que proyectemos desinterés sin darnos cuenta.
Porcentaje del día que pasamos en modo automático
Es sorprendente reflexionar sobre cuánto tiempo de nuestro día transcurre mientras estamos en piloto automático.
Realizamos innumerables tareas rutinarias —desde cepillarnos los dientes, ducharnos, hasta conducir al trabajo o saludar a alguien— sin una conciencia intencional plena de nuestras acciones.
Aunque el porcentaje exacto varía enormemente de persona a persona y según el día, es innegable que una porción significativa de nuestras horas de vigilia se dedica a comportamientos habituales y automatizados. Reconocer esta tendencia es fundamental.
Cuando estamos en este modo, no solo nuestra atención está en otra parte, sino que nuestro lenguaje corporal, tono de voz y expresiones faciales también pueden operar bajo patrones habituales, no necesariamente alineados con la situación presente o con el mensaje que conscientemente queremos transmitir.
Tomar conciencia de la frecuencia con la que "desconectamos" es el primer paso para poder elegir conscientemente estar más presentes, especialmente en interacciones importantes.
Por qué la presencia intencional es clave en el liderazgo
Para un líder, la presencia intencional —estar plenamente consciente y comprometido en el momento— es mucho más que una habilidad deseable; es fundamental.
Operar en piloto automático lleva inevitablemente a incongruencias entre lo que se dice y lo que el cuerpo comunica, generando confusión y erosionando la confianza.
La presencia intencional permite al líder alinear conscientemente su comunicación verbal y no verbal, asegurando que su postura, gestos, contacto visual y tono de voz refuercen su mensaje y proyecten autenticidad y credibilidad.
Además, estar presente facilita la lectura precisa de las señales no verbales de los demás, permitiendo adaptar la comunicación en tiempo real y responder con empatía.
En entornos virtuales, donde la conexión es más difícil de establecer, la presencia intencional se vuelve aún más crítica para mantener el compromiso y la conexión emocional.
En resumen, la presencia intencional transforma la comunicación de un acto reflejo a una herramienta estratégica de influencia y conexión.
Resumen
El "piloto automático" es realizar tareas sin consciencia plena, como la "hipnosis de carretera". El cerebro automatiza tareas repetitivas para ser eficiente, liberando recursos mentales.
Pasamos una porción significativa del día en este modo, realizando tareas rutinarias. Nuestro lenguaje corporal y tono también operan bajo patrones habituales, no siempre alineados.
Para un líder, la presencia intencional es clave. Evita incongruencias que erosionan la confianza y permite alinear conscientemente el mensaje verbal con el no verbal.
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