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5.2. No impongas tus criterios, escucha a tus clientes

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Ser el coach de nuestros clientes nos ubica en una posición de superioridad, sesgada bajo los criterios de autoridad conferidos por la tarea que realizamos. Esto conlleva a que muchos coach impongan su criterio sobre de sus clientes.

Cuando imponemos nuestro criterio no brindamos el espacio para escuchar cuáles son los intereses de nuestro cliente, lo que provoca que no podamos responder de forma coherente a la satisfacción de las necesidades del mismo.

Plantear nuestros criterios con humildad es esencial a la hora de transmitir conocimientos. La relación coach-cliente debe ser establecida bajo el plano del respeto y la comprensión. Durante el desarrollo de la presente guia abordaremos los aspectos básicos relacionados con este tema, con el fin de que puedan resultarte de utilidad a la hora de relacionarte y llevar a cabo tus sesione de coaching.


Descubre los intereses de tu cliente

Cuando asesoramos y trabajamos con nuestros clientes, solemos traer una idea preconcebida de aquello que deseamos lograr y cómo queremos desarrollar nuestras sesiones. Si bien gran parte de la planificación y desarrollo de una sesión de coaching corre por parte del coach, este debe procurar que la misma responda a los intereses reales de su cliente.

Para descubrir los intereses de tu cliente es importante que no impongas tu criterio desde el inicio, aprende a escuchar y déjalo que se exprese con total libertad. Interésate por profundizar en él y descubrir cuáles son los aspectos en los que desea trabajar y mejorar. De esta forma no solo estarás garantizando el estar respetando su criterio, sino que también estarás respetando tu propio trabajo, ya que tu objetivo principal es resolver el problema que le aqueja.


Brindale espacio a tu cliente

Cuando planifiques tus sesiones de coaching asegúrate que las mismas cuenten con el espacio suficiente para que tu cliente pueda expresarse con total libertad. Una sesión de coaching no es un monólogo en el que exponemos nuestras ideas, sino un diálogo enfocado en el descubrimiento progresivo de las caracteristicas, cualidades, desarrollo y particularidades que posee nuestro cliente y que lo ha llevado a transitar el camino del emprendimiento. Si no eres capaz de entender qué busca tu cliente en tus servicios, es que imposible que puedas ofrecerle una solución adecuada para sus necesidades.

Al brindarle el espacio suficiente a tus clientes te permites recopilar una serie de informaciones que resultarán muy valiosas a la hora de planificar tus estrategias y objetivos a cumplir con cada sesión. Mientras más información poseas de sus gustos, aspiraciones e intereses, más efectivas serán las instrucciones y orientaciones que puedas llegar a ofrecerle.


Debes ser flexible con tus criterios

El hecho de que tú seas el coach y que el cliente solicite tus servicios, no debe sesgarte en una falacia de autoridad que no te permita moldear tus criterios y opiniones. Si una vez que has escuchado a tu cliente y entendido cuáles son los puntos que él desea trabajar de forma priorizada, tu opinión respecto a cómo debe ser desarrollado su proceso ha cambiado, debes tener la humildad suficiente para reconocerlo.

Desapégate de las ideas preconcebidas, ten la valentia que se requiere para reconocer tus equivocaciones y realizar los cambios que precises a tiempo. El coaching no es una ciencia exacta, por lo que requiere que seamos flexibles con nuestros criterios y no asumamos que una misma solución puede ser aplicada a todo tipo de problemas. Son justamente las particularidades que caracterizan el estado actual de nuestro cliente, las que determinan la forma y los métodos que debemos aplicar para que nuestro trabajo sea lo más productivo posible para su desarrollo personal y profesional.

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