Sastrería y Abrigos Femeninos
El poder del traje sastre femenino
La sastrería no es exclusiva del armario masculino; en la mujer, un buen traje aporta autoridad y sofisticación.
Lo ideal es contar con al menos dos conjuntos: uno con pantalón de vestir y otro con falda, para maximizar las opciones según el clima o la formalidad del evento.
Los colores deben ser neutros y sólidos para facilitar la combinación de las piezas por separado; el negro, el gris oscuro y el azul marino son las apuestas más seguras y profesionales.
A diferencia de la sastrería masculina, en el armario femenino se sugiere evitar los trajes con estampados de rayas muy marcados, ya que pueden limitar la versatilidad y endurecer la imagen innecesariamente.
El Blazer como pieza comodín
El blazer es la prenda de transición por excelencia. Un blazer de corte neutro, que no parezca la parte superior de un traje huérfano, es vital para elevar atuendos casuales.
Por ejemplo, combinar un blazer con jeans y una camisa blanca crea un look "Smart Casual" instantáneo.
En cuanto al color, además de los neutros básicos, el tono café o camel es una excelente opción que combina con una amplia gama de colores y aporta calidez al rostro, dependiendo de la colorimetría de la usuaria.
La clave es que la estructura del blazer defina la silueta sin restringir el movimiento.
La elegancia atemporal de la Gabardina
Para las prendas de abrigo exterior, la gabardina (o Trench Coat) es una inversión fundamental, especialmente en temporadas de transición como el otoño o la primavera.
Esta prenda tiene la capacidad de estilizar la figura, especialmente en mujeres de estatura media a alta y complexión delgada, creando una línea vertical larga y elegante.
Los colores recomendados son el beige clásico o el negro, ya que actúan como neutros absolutos sobre cualquier conjunto que se lleve debajo.
Es la capa final que comunica pulcritud y preparación ante el clima sin sa
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