Rostros Angulosos (Cuadrado, Rectangular, Triangulares)
Gestión del rostro Cuadrado y sus ángulos
Esta tipología se caracteriza por una estructura ósea fuerte, donde el ancho de la frente y el de la mandíbula son prácticamente idénticos, conectados por líneas laterales rectas.
La mandíbula suele ser prominente y angular. La estrategia aquí es suavizar la rigidez de estos contornos.
En lugar de replicar las líneas rectas, se busca introducir elementos curvos o irregulares.
Por ejemplo, en lugar de un corte de cabello recto y geométrico que endurecería la expresión, se sugerirían ondas suaves o capas desfiladas que enmarquen la cara y rompan la solidez de los ángulos maxilares.
Diferencias y correcciones para Rectangular y Alargado
Aunque ambos rostros comparten una predominancia de la longitud vertical sobre la anchura, se distinguen por la estructura ósea.
El rostro rectangular conserva la mandíbula cuadrada y marcada, mientras que el alargado tiende a ser estrecho y ovalado pero excesivamente largo.
El objetivo común es "acortar" visualmente la verticalidad. Para ello, se utilizan líneas horizontales que aporten volumen a los lados.
Un flequillo tupido o gafas de montura ancha pueden ser herramientas excelentes para "interrumpir" la longitud de la cara, devolviendo el foco al centro del rostro y ensanchándolo ópticamente.
Triángulo vs. Triángulo Invertido (Diamante)
Estas dos morfologías son opuestas. El rostro Triangular (o pera) presenta una frente estrecha y una línea de mandíbula ancha y dominante.
Aquí, la meta es aportar volumen a la zona superior (sienes y frente) para equilibrar el peso visual de la mandíbula.
Por el contrario, el Triángulo Invertido (o corazón/diamante) se caracteriza por una frente amplia y pómulos marcados que se afinan drásticamente hacia una barbilla puntiaguda.
En este caso, la estrategia de imagen debe centrarse en minimizar la amplitud de la frente y aportar "peso" o volumen visual a la zona de la barbilla y el cuello para compensar la delgadez inferior.
Resumen
El rostro cuadrado tiene una estructura ósea fuerte con frente y mandíbula de ancho idéntico. La estrategia busca suavizar la rigidez introduciendo elementos curvos y ondas, evitando cortes geométricos rectos.
Los rostros rectangulares y alargados comparten un exceso de verticalidad que debe corregirse. Se utilizan líneas horizontales, como flequillos o gafas anchas, para acortar visualmente la cara y aportar volumen lateral.
Las morfologías triangulares requieren compensación de volúmenes opuestos. El rostro triangular necesita volumen superior para equilibrar la mandíbula, mientras que el invertido requiere peso visual en la barbilla para disimular la frente.
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