Proxémica y Gestos de Poder
Gestión estratégica del espacio personal
La proxémica estudia cómo utilizamos el espacio físico en nuestras interacciones y cómo esto afecta la comunicación.
Existen cuatro "burbujas" o zonas de distancia que debemos respetar rigurosamente para no generar incomodidad.
La zona íntima (hasta unos 45 cm) es exclusiva para afectos cercanos; invadirla sin permiso en un contexto profesional se percibe como una agresión.
La zona personal (hasta 1.20 m) es ideal para conversaciones uno a uno con colegas.
La zona social (hasta 3.60 m) es el estándar para eventos y reuniones con desconocidos, permitiendo interacción sin contacto físico.
Finalmente, la zona pública es para discursos ante audiencias.
Un error común en networking es acercarse demasiado al interlocutor ("invadir su burbuja"), lo que activa mecanismos de defensa instintivos y bloquea la receptividad del mensaje, arruinando la primera impresión independientemente de la apariencia.
Decodificación de las manos y barreras corporales
Las manos son ilustradores del discurso. Mostrar las palmas abiertas hacia arriba es un gesto universal de honestidad y apertura ("no tengo nada que ocultar"), excelente para generar confianza.
Por el contrario, las palmas hacia abajo comunican autoridad o deseo de detener una acción, y señalar con el dedo índice es percibido como una agresión acusatoria.
Los cruces de brazos o piernas actúan como barreras físicas que protegen órganos vitales, señalando subconscientemente una actitud defensiva, cerrada o de desacuerdo.
Si bien a veces se cruzan por frío o comodidad, en una negociación es una señal de alerta.
Gestos como entrelazar los dedos o unir las puntas de los dedos en forma de campanario pueden denotar frustración contenida o, en el segundo caso, una gran seguridad intelectual y superioridad.
Lectura de la mirada y señales de interés
Saber leer si nuestro interlocutor está receptivo es una habilidad crucial. El "bloqueo visual", como parpadeos prolongados o cerrar los ojos al hablar, es un intento inconsciente del cerebro de "borrar" a la persona que tiene enfrente por aburrimiento o desagrado.
La dirección de la mirada también clasifica la interacción: una mirada que triangulariza entre los ojos y la frente se percibe como de "negocios" y seria; si baja hacia la boca, se torna "social"; y si desciende hacia el mentón o el cuerpo, entra en el terreno "íntimo".
Identificar hacia dónde a
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