Las 4 Estaciones: Otoño y Primavera (Cálidas)
Otoño: Riqueza, tierra y calidez profunda
El perfil Otoño evoca la opulencia de la naturaleza y los tonos orgánicos. Las personas de esta estación proyectan una calidez dorada, cobriza o bronceada.
Su piel suele tener un subtono rico, que puede ir desde un marfil cremoso (frecuentemente con pecas) hasta un beige dorado o un chocolate cálido.
El cabello es su rasgo más distintivo, presentando siempre reflejos cálidos bajo la luz: castaño con visos cobrizos, pelirrojo intenso, castaño dorado o rubio miel oscuro. Los ojos acompañan esta calidez con tonos café, ámbar, verde oliva o miel.
Su paleta de colores es profunda, rica y terrosa, inspirada en un bosque caducifolio o en las especias.
Sus colores de poder incluyen el terracota, el amarillo mostaza, el verde oliva, el naranja quemado, el marrón chocolate, el camel y el rojo ladrillo.
A diferencia del Invierno, el Otoño pierde su brillo con colores fríos y eléctricos como el fucsia o el azul cián.
El negro también resulta demasiado severo y desconectado de su armonía natural; sus mejores opciones oscuras son los marrones café intensos o el verde bosque profundo.
En accesorios, el oro amarillo, el bronce, el cobre y los materiales naturales como la madera realzan su belleza.
Primavera: Luminosidad, vitalidad y frescura
La estación Primavera es sinónimo de luz, claridad y energía vibrante. Comparte la calidez del Otoño pero se diferencia radicalmente por ser clara y brillante.
Las personas Primavera tienen una apariencia fresca y a menudo delicada; su piel suele ser marfil con un evidente subtono durazno, o beige dorada clara, y se sonrojan con facilidad en tonos salmón o coral.
El cabello suele ser claro y luminoso: rubio dorado, rubio lino, rubio fresa o castaño claro con mucho brillo dorado.
Sus ojos tienen una cualidad cristalina y vibrante, como "canicas" transparentes en tonos azul turquesa, verde manzana o topacio. Su paleta es un estallido de color frutal y floral.
Les favorecen los colores con base amarilla que sean limpios y vivos: coral vibrante, turquesa brillante, verde lima, amarillo narciso, salmón y violeta cálido (tipo ciclamen).
Deben huir de los colores oscuros y pesados que "ahogan" su luminosidad natural, como el negro, el gris plomo o los marrones café muy oscuros y apagados.
También deben evitar los pasteles fríos y agrisados del Verano, que les hacen parecer deslavados. El oro brillante y el oro rosa son los metales que mejor acompañan su vitalidad.
Resumen
La estación Otoño evoca riqueza orgánica, tierra y una calidez profunda con subtonos dorados. Su paleta ideal incluye terracota, mostaza y verde oliva, perdiendo vitalidad con el negro o tonos fríos.
Primavera comparte la calidez pero se define por ser clara, luminosa y vibrante. Sus colores son un estallido frutal y limpio como coral o turquesa, huyendo de tonos oscuros y pesados.
Ambas estaciones rechazan los matices cenizos y fríos. Otoño se realza con metales como bronce y cobre, mientras que Primavera requiere el brillo del oro amarillo o rosa para potenciar su luz.
las 4 estaciones otono y primavera calidas