Paso 1 y 2: Definición y Contexto
Definición de objetivos de aprendizaje y conductuales
La fase de diseño, que corresponde exclusivamente al docente antes de entrar al aula, comienza con la clarificación del propósito.
El primer paso es definir con precisión los objetivos que se persiguen. Estos no se limitan a los contenidos curriculares (qué conceptos de historia o matemáticas deben aprender), sino que deben integrar objetivos conductuales y de convivencia.
El docente debe preguntarse: ¿Qué habilidades blandas quiero que desarrollen? ¿Busco mejorar la cohesión del grupo, fomentar el respeto o potenciar la autonomía?.
En este punto, es crucial entender que un proyecto puede tener múltiples capas de objetivos.
Por ejemplo, un proyecto sobre nutrición puede tener como objetivo curricular entender la composición química de los alimentos, pero como objetivo conductual puede buscar reducir el acoso escolar mediante dinámicas de cocina colaborativa que requieran interdependencia positiva.
Definir estas metas "invisibles" desde el inicio permite al docente diseñar actividades que trabajen la conducta y el contenido de manera simultánea, maximizando el tiempo lectivo y el impacto educativo.
Identificación del contexto y perfiles de los alumnos
El segundo paso crítico es la contextualización. Un mismo proyecto no funciona igual en dos grupos distintos, ni siquiera en el mismo colegio en años diferentes.
El docente debe realizar un diagnóstico del "público objetivo": sus alumnos.
Esto implica analizar no solo el nivel académico (¿qué saben ya?), sino sus estilos de aprendizaje (visuales, auditivos, kinestésicos) y sus intereses culturales y sociales.
Un proyecto sobre ópera clásica podría fracasar en un grupo desmotivado musicalmente, pero si se adapta para analizar la lírica en la música urbana actual, manteniendo los mismos objetivos de análisis poético, el compromiso se dispara. Es fundamental "tomar la temperatura" del curso.
¿Es un grupo que trabaja bien de forma autónoma o necesita mucha estructura? ¿Qué recursos tienen en sus hogares? La autenticidad del proyecto depende de esta adaptación.
Si el docente ignora el contexto real (por ejemplo, diseñando un proyecto que requiere alta conectividad en una zona rural con acceso limitado a internet), generará frustración en lugar de aprendizaje.
Adaptar el desafío a la realidad y a los perfiles neurocognitivos de los estudiantes es la llave para garantizar la viabilidad de la propuesta.
Resumen
La fase inicial requiere definir con precisión objetivos curriculares, conductuales y de convivencia para el grupo. El docente debe identificar qué habilidades blandas desea potenciar específicamente.
El segundo paso crítico es la contextualización basada en el perfil real de los alumnos. Se analizan sus niveles académicos, intereses culturales y diversos estilos de aprendizaje individuales.
Adaptar el desafío a la realidad socioeconómica y tecnológica garantiza la viabilidad de la propuesta. Ignorar el contexto del curso puede generar frustración en lugar de un aprendizaje significativo.
paso 1 y 2 definicion y contexto