Gestión de la Zona de Confort y el Cambio
La incomodidad como señal de crecimiento
Para generar una transformación real en el sistema educativo y en el propio desempeño, es necesario abrazar la incomodidad.
El cambio no ocurre cuando nos sentimos seguros y controlamos todas las variables; ocurre cuando nos atrevemos a probar metodologías nuevas que quizás al principio no dominamos.
El coaching educativo actúa como un detonante que nos "desencaja" de nuestras rutinas habituales para permitirnos avanzar.
Si buscamos resultados distintos en nuestros alumnos, no podemos seguir aplicando las mismas fórmulas de siempre.
Estrategia de micropasos para evitar el bloqueo
Nuestro cerebro, específicamente el sistema amigdalino, está diseñado para protegernos y percibe los grandes cambios drásticos como amenazas, activando señales de alerta que nos paralizan.
Por ello, para lograr un empoderamiento efectivo, no debemos plantearnos metas inalcanzables de la noche a la mañana. La clave reside en los pequeños pasos.
Al fraccionar un gran desafío en acciones minúsculas y manejables, engañamos al miedo y logramos avanzar.
Además, cada pequeño logro genera una recompensa química en el cerebro (dopamina) que nos motiva a dar el siguiente paso.
Ejemplo Práctico: Un docente que desea digitalizar completamente su aula puede sentirse abrumado y no hacer nada por miedo a la tecnología.
Aplicando la estrategia de micropasos, en lugar de intentar cambiar todo el curso de golpe, se propone un objetivo simple: "Esta semana, solo voy a utilizar una herramienta digital para pasar lista".
Al lograrlo sin estrés, la semana siguiente se atreverá a usar una aplicación para un cuestionario, y así sucesivamente, construyendo el cambio de forma sólida y sin ansiedad.
Resumen
Generar transformaciones reales en el sistema educativo requiere abrazar la incomodidad y probar nuevas metodologías. El coaching educativo actúa como detonante para abandonar rutinas que limitan el avance.
Para evitar el bloqueo del sistema amigdalino ante cambios drásticos, se deben aplicar estrategias de micropasos. Fraccionar desafíos en acciones pequeñas genera dopamina y motiva al progreso constante.
Un ejemplo práctico es digitalizar el aula usando una sola herramienta semanalmente para reducir la ansiedad. Pequeños logros construyen un cambio sólido sin activar señales de alerta cerebral.
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