Formación Profesional y Empleabilidad
De alumno a profesional: identidad y competencias blandas
La Formación Profesional (FP) tiene una naturaleza eminentemente práctica y orientada al mercado, lo que exige un cambio de identidad más rápido.
El coaching en este nivel se enfoca en ayudar al estudiante a dejar de verse como un "alumno que aprueba exámenes" para empezar a verse como un "técnico que resuelve problemas".
Especialmente en modalidades duales, donde se alterna el aula con la empresa, es vital trabajar la ética profesional, la puntualidad y la responsabilidad, competencias que las empresas valoran tanto o más que el conocimiento técnico. Aquí cobran protagonismo las soft skills o habilidades blandas.
Mientras el centro educativo enseña el "saber hacer" (manejar una máquina, programar código), el coach entrena el "saber ser": cómo comunicarse eficazmente con un cliente enfadado, cómo trabajar en un equipo diverso o cómo adaptarse a cambios repentinos.
El coaching simula situaciones laborales reales para que el estudiante desarrolle asertividad y resiliencia, garantizando que su inserción laboral sea exitosa no solo por su aptitud, sino por su actitud profesional.
Emprendimiento y mentalidad de autoempleo
Dado el cambiante panorama laboral, muchos estudiantes de FP y universitarios optarán por el camino del emprendimiento.
El coaching educativo actúa en este ámbito como una incubadora de talento emprendedor.
Se ayuda al alumno a transformar una idea técnica en un proyecto de negocio viable, trabajando sobre la visión, la misión y la estrategia.
Pero más allá del plan de negocio, se trabaja sobre la mentalidad del emprendedor: la tolerancia a la incertidumbre, la gestión del riesgo y la capacidad de pivotar ante el fracaso.
El coach facilita que el estudiante identifique sus recursos internos y construya una red de apoyo.
Se fomenta la proactividad para que, en lugar de esperar a ser contratado, el estudiante sea capaz de detectar necesidades en el mercado y ofrecer soluciones.
Ya sea que decidan montar su propia empresa o actuar como "intraemprendedores" dentro de una organización, esta mentalidad de generación de valor es la competencia definitiva
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