Coaching en Bachillerato y Universidad
Gestión de la autonomía y prevención del choque de realidad
El tránsito a la educación superior, ya sea universitaria o técnica, supone un salto abismal en la exigencia de autonomía.
Muchos estudiantes que tenían éxito en la educación secundaria fracasan en el primer año de universidad no por falta de capacidad intelectual, sino por incompetencia en la autogestión.
Al desaparecer la supervisión constante de padres y profesores, el alumno se enfrenta a la libertad absoluta de asistir o no a clase y de estudiar o no al día.
El coaching educativo interviene preventivamente para transformar esta "libertad" en "responsabilidad", ayudando al estudiante a crear estructuras de trabajo propias antes de que el volumen de materia lo desborde.
El rol del coach es facilitar la transición de una mentalidad de "estudiante escolar" (reactivo) a una de "profesional en formación" (proactivo).
Se trabaja en la prevención del burnout académico y la deserción, que suelen aparecer cuando las expectativas idealizadas chocan con la realidad de la carga teórica o la dificultad de las asignaturas.
A través del establecimiento de metas a corto plazo y la regulación de hábitos, se construye una red de seguridad que permite al alumno adaptarse a la cultura universitaria sin perder su bienestar emocional.
Entrenamiento mental para la alta competición académica
En etapas críticas como el final del Bachillerato, donde los exámenes de acceso a la universidad (tipo Selectividad o EvAU) determinan el futuro inmediato, el coaching adopta un enfoque similar a la psicología deportiva de alto rendimiento. El desafío no es solo aprender el temario, sino rendir bajo máxima presión.
El coach entrena al estudiante en técnicas de control de la activación, como la visualización positiva del momento del examen y la respiración diafragmática para reducir los picos de cortisol que bloquean la memoria.
Además, se aborda la higiene del sueño y el descanso como partes estratégicas del estudio, combatiendo la creencia errónea de que "cuanto más trasnoche, más aprendo".
Se enseña al alumno a gestionar la ansiedad anticipatoria y el miedo al fracaso, reencuadrando el examen no como un juicio final a su persona, sino como una oportunidad técnica para demostrar lo que sabe.
Este acompañamiento emocional es, a men
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