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¿qué porcentaje de cerebro usamos para estudiar?

2024-04-05

Es muy probable que al menos una vez hayas escuchado que solo utilizamos el 10% de nuestro cerebro. Es uno de los neuromitos más populares y aceptados de todos, sin embargo, solo verás afirmar tal sentencia a personas que desconocen del tema, publicistas, pseudopsicólogos, etc.; nunca lo escucharás de un profesional de la salud. Esta falacia se ha generalizado a tal punto, que hay quienes afirman conocer cómo potenciar el porcentaje utilizado, teniendo en cuenta que su lógica descansa en que el resto del 90% del cerebro está “desocupado”.

En la presente lección, te esclareceremos este asunto.

El mito

El origen del mito es erróneamente atribuido a Albert Einstein; pero lo más seguro es que en realidad este surgió a fines del siglo XIX, cuando investigaciones llevadas a cabo por científicos, arrojaron que solo pudieron hallar funciones cognitivas para el 10% del cerebro humano. También se difundió la idea de que esa parte del cerebro solo se activaba en un momento específico.

Además, las células cerebrales, neuronas, ocupan solamente en 10% del cerebro, mientras que las gliales abarcan el resto. Estas últimas intervienen en procesos vinculados al aprendizaje.

Como mencionamos anteriormente es un neuromito asumido como verdad popularmente. También, muchos sectores se han apropiado de este para defender sus ideas o vender productos. Por ejemplo, en el sector del marketing, encontramos publicistas que se apoyan en este mito para vender productos a través de los anuncios o campañas publicitaras.

La realidad

Entonces, >qué porcentaje de nuestro cerebro utilizamos? Utilizamos el 100% de nuestro cerebro, solo que al ser este un órgano tan potente, consume el 20% del oxígeno del organismo y el 50% de la glucosa.

El cerebro, sin embargo, no puede ser activado en todas su zonas en un mismo momento, pues como explicamos arriba, de emplear todas las áreas simultáneamente el gasto energético sería altísimo, dejándonos sin fuerzas para ejecutar más acciones en un largo período de tiempo.

Para esta regla existe una excepción, y es que gracias a técnicas como las de neuroimagen, sabemos incluso por horas, el cerebro se activa en su totalidad para ejecutar ciertas tareas. En pruebas como la tomografía por emisión de positrones y resonancia magnética, se comprobó que cuando nos encontramos dormidos todas las zonas del cerebro están activas. Sin embargo, si ocurren lesiones, o por otro motivo, el cerebro sufre daños severos, algunas partes de este se inhabilitan, lo que va en detrimento del rendimiento y la calidad de vida del individuo.

Por tanto, a partir de lo visto anteriormente podemos sostener los siguientes argumentos:

  • El cerebro humano funciona como un todo y no dividido en pequeños porcentajes. Si este órgano, sufre afectaciones graves, y se dañan de forma temporal o definitiva ciertas áreas, el bienestar del sistema nervioso en general se verá comprometido, inhabilitándose una serie de funciones.
  • El cerebro es un órgano tan potente, que en el supuesto del que hablábamos anteriormente, y este sufriese daños en un área determinada, hace que las neuronas migren a esa región para utilizar provechosamente esta capacidad. Veamos lo anterior con un ejemplo práctico un accidente provoca que un individuo pierda la capacidad de escuchar; el cerebro en este caso potencia habilidades como la visión, mejorando considerablemente su calidad, permitiendo por ejemplo que la persona, ahora sorda, pueda leer los labios con destreza.

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