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La procastinación para estudiar

2024-04-05

La procastinación es la manifestación pura del autosabotaje, es la actitud que se basa en posponer todo lo posible aquellas cosas a las que no deseamos enfrentarnos, como si por ello fuesen a desaparecer por arte de magia. Cuando aplazamos una tarea sin que exista un elemento de fuerza que justifique esta decisión, estamos siendo vencidos por la procastinación, es el momento en el que debemos atender a la razón y no a las emociones. >Verdaderamente estamos tan cansados que no podemos hacerlo hoy? Es una interrogante sencilla que si la respondiésemos desde la honestidad nos daríamos cuenta de cuántas veces hemos sufrido este fenómeno en nuestras tareas diarias.

A continuación, abordaremos algunos elementos básicos que te ayudarán a enfrentarte y prevenir que seas afectado por la procastinación.

Comienza por lo difícil

Comenzar por las tareas más difíciles te permitirá reservar los espacios de cansancio para las tareas más mecánicas y menos exigentes. Es común que busquemos abordar los problemas más fáciles, dejando aquellos que no queremos enfrentar para los momentos donde ya no pueden ser pospuestos otra vez, esto somete al individuo a un círculo vicioso donde se verá ahora bajo el estrés de contar con menos tiempo y probablemente con menos energía.

Cuando tengas que elegir entre dos tareas piensa cuál de las dos tienes menos deseos de hacer y empieza por esa, al pasar a la actividad más sencilla notarás hasta cierto placer por el cambio de dificultad.

Fracciona las tareas grandes

La técnica de fraccionar las grandes tareas es una de las más efectivas para evitar caer en la procastinación por sentirte abrumado ante algo que te sobrepasa. Si tienes pendiente un ensayo de 30 páginas solo enfócate en hacer 10 como si fuese una tarea independiente. En principio no habrás culminado la tarea con completar solo 10 páginas, pero ya tendrás adelantado un tercio del trabajo sin someterte a la presión mental de tener que escribir 30 páginas de una sola vez.

De igual manera se aplica a la lectura de un libro de 300 páginas, si cuentas con el tiempo suficiente puedes planificarte para leer solo 30 páginas diarias por diez días. Si 30 páginas te parece mucho, divide la lectura en 15 páginas por la mañana y 15 páginas por la tarde. Lo bueno de esta técnica es que no tiene límites, puedes dividir las tareas en microtareas más pequeñas hasta que no te resulte agotador enfrentarte a ellas.

Adelanta algo del día siguiente

Es más un truco psicológico que una técnica de productividad, porque no se basa en adelantar el trabajo del día siguiente, sino que es una especie de regalo que nos hacemos para comenzar las tareas del siguiente día con un poco más de energía.

La idea es que si mañana tienes que realizar unos ejercicios pendientes, puedes adelantar algunos elementos complementarios como las hojas o utensilios que vas a necesitar, todo lo que aporte bienestar a la hora de empezar.

Si hay algo que sabes que puede restarte mucho tiempo antes de comenzar a estudiar puedes adelantarlo en la noche anterior, en este caso podríamos hacer referencia a alguna tarea doméstica o asunto personal que tengamos pendiente por resolver.

Esto se debe realizar de forma balanceada, no es afectar nuestro tiempo de descanso ni implica que debamos realizarlo a diario. De hecho, puede ser mucho más efectivo si lo reservamos para los momentos en que sabemos que se aproxima una tarea verdaderamente rigurosa y que haremos resistencia a comenzarla.

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