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La mentalidad con los estudios

2024-04-05

En principio, cuando hablamos de la mentalidad a la hora de estudiar puede sonarte a un tema de poca importancia, y es que acostumbramos a descuidar los elementos más abstractos, los que no somos capaces de percibir con todos nuestros sentidos. Todos tenemos bien claro que estudiar es importante si deseamos pasar un examen, pero cuando nos referimos a la efectividad de estar correctamente mentalizados las dudas comienzan a aflorar.

Lo cierto es que la mentalidad no es tan abstracta como creemos percibir, como tampoco lo son las enfermedades mentales, la depresión o los trastornos cognitivos. Son elementos que tienen una base científica, son estudiados y trabajados en muchas ocasiones por especialistas. De lo contrario tendríamos que pensar por qué un equipo de futbol necesita un psicólogo y dedica varias horas a la semana a interactuar y trabajar en la mentalidad de los jugadores en vez de tomar esas mismas horas para entrenar, que al final es lo único que aparentemente influye en un partido.

Sobre este tema y la importancia que reviste para cualquier estudiante, vamos a dedicar las siguientes líneas, esbozando las generalidades básicas al respecto.

Mentalidad fija

Como decíamos, la mentalidad es estudiada desde el campo de diversas ciencias como la psicología o la neurociencia. Existen muchas clasificaciones que buscan agrupar los distintos estados mentales que puede presentar un individuo, entre las más conocidas haremos referencia a dos; la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

La mentalidad fija es aquella que se basa en la creencia de que hemos sido dotados de una serie de cualidades y capacidades natas, que no pueden ser desarrolladas más allá de cierto punto. Esta mentalidad es muy dañina, es la que nos hace repetir frases como “pasó lo que tenía que pasar”, o “ya no se puede hacer nada”. Inculca un sentimiento determinista, donde el sujeto poco puede hacer para modificar su realidad, soy pobre porque nací pobre y nada puedo hacer, yo no canto bien, no se bailar, no se me da bien los números; y así sucesivamente.

Esta es la mentalidad que nos hace enfocarnos en el problema y no en la solución, es la mentalidad más fácil de sostener porque es la que menos resistencia ofrece. Es lógico, gastamos menos energía aceptando una situación desagradable que pensando en cómo vamos a solucionarla. Las personas que poseen esta mentalidad suelen estar estancadas, con poco progreso. Son pasivas ante los problemas y cuentan con una habilidad excelente para aceptar las derrotas.

Mentalidad progresiva

La mentalidad progresiva es la antítesis de la mentalidad fija. Tener una mentalidad progresiva implica estar conscientes de que nosotros construimos nuestra realidad, que si bien el fracaso es una constante a valorar, mientras más lo intentamos, las estadísticas nos favorecerán más.

Aquellos con mentalidad progresiva saben que estamos dotados para aprender cualquier habilidad nueva, que la historia de la humanidad está llena de personas que empezaron desde cero. Es por ello que la mentalidad progresiva es aquella que debemos trabajar por lograr, porque independientemente de nuestras habilidades y nuestros talentos personales, es el trabajo constante lo que nos permite alcanzar nuestras metas. Para un estudiante es muy importante comprender el alcance que puede llegar a tener el estar correctamente mentalizado en lo que desea lograr, porque el camino estudiantil es largo y requiere de mucha fuerza de voluntad, tanto para afrontar los tropiezos como para saber resistir las largas jornadas de estudio.

No es un tema que deba tomarse a la ligera, la salud mental es salud de igual forma, hay que cuidarla desde la prevención y atajar con fuerza los momentos de desviación emocional. Ya que como es lógico, sucede como en cualquier ámbito de la salud, no siempre estamos saludables pero lo primero es reconocer el problema para aprender a combatirlo.

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