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Nutrición y desarrollo cerebral infantil

2024-04-05

La nutrición materna es un factor determinante para el desarrollo del cerebro durante la gestación, puesto que una dieta que aporte todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios en las cantidades demandadas, favorece el correcto crecimiento y desarrollo del feto, especialmente a nivel cognitivo y emocional.

Todos los nutrientes son necesarios para el correcto funcionamiento y evolución cerebral del individuo; sin embargo, algunos de ellos, como las proteínas, algunos tipos de ácidos grasos, y ciertos micronutrientes -como hierro, yodo, zinc, ácido fólico, colina, vitamina A, etcétera- juegan un papel más destacado que otros en el crecimiento y desarrollo del cerebro en el período fetal y neonatal.

Consecuencias de las deficiencias de energía y proteínas en la dieta de la madre para el desarrollo cerebral de la criatura

Las ingestas insuficientes de energía y proteínas durante el embarazo provocan entre otros trastornos la reducción del número de neuronas y de circuitos neuronales; perjudica la arborización de las dendritas -que son prolongaciones gruesas que salen del cuerpo de las neuronas- y además, afectan la producción de mielina, estructura que permite la transmisión de los impulsos nerviosos a distancias relativamente grandes.

Todo ello condiciona la reducción del tamaño cerebral y provoca trastornos en los sistemas de neurotransmisores, afectando sobre todo las áreas del hipocampo, el cerebelo y la neocorteza.

Las deficiencias de energía y proteínas en la dieta de la embarazadas pueden provocar en el niño: retardos en el aprendizaje, alteraciones de memoria, dificultades para la concentración de la atención, bajo coeficiente intelectual, etcétera.

Importancia del consumo ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) durante el embarazo para el desarrollo cerebral de la criatura

Los dos ácido grasos poliinsaturados más importantes en el desarrollo fetal son el DHA (Docosohexanoico) y el EPA (eicosapentaenoico). El DHA está presente en grandes cantidades en el cerebro y en el sistema nervioso, formando parte de su estructura y colaborando en la realización de sus funciones.

Por otra parte el EPA se destaca por sus funciones antinflamatorias y anticoagulantes; además ayuda a reducir el riesgo de preclamsia durante el embarazo ya que reduce los niveles de triglicéridos en sangre, evitando el incremento de la presión arterial.

Las fuentes nutricionales de ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA son los pescados grasos como el salmón, las sardinas, los boquerones, el bonito y la caballa. Se recomienda a las embarazadas consumir semanalmente al menos dos raciones de pescados grasos para satisfacer las necesidades que el desarrollo cerebral demanda.

Minerales más involucrados en el desarrollo cerebral en su etapa fetal

Hierro: El hierro se encuentra en varias regiones del cerebro formando parte de proteínas enzimáticas, estructurales, transportadoras o acumuladoras. Además actúa en las células como cofactor de diversas enzimas relacionadas con la síntesis de los neurotransmisores. Un alto por ciento de hierro se emplea también en la formación de mielina.

La deficiencia de hierro materna puede afectar el desarrollo cognoscitivo, la concentración de la atención, la percepción, la memoria y las relaciones afectivas del bebé.

Yodo: Es un micronutriente imprescindible para la producción de la hormona tiroidea. Las deficiencias graves de yodo durante el período fetal y hasta los tres años de edad, provoca retardos en el desarrollo cerebral, su expresión más grave es el «cretinismo», que consiste en un retraso mental profundo irreversible.

Zinc: Es un micronutriente implicado en la expresión genética, en la división celular y en la formación, crecimiento, desarrollo y funcionalidad de numerosos órganos, incluyendo el sistema nervioso central. Las deficiencias de zinc durante el embarazo pueden provocar alteraciones estructurales y funcionales al cerebro; lo que conllevaría al retardo de las funciones cognitivas y la aparición de trastornos conductuales en el niño.

Vitaminas más involucradas en el desarrollo cerebral en su etapa fetal

ácido fólico: El ácido fólico juega un importante papel en la división celular, la síntesis de aminoácidos y de ácidos nucleicos; resultando un elemento muy necesario para el desarrollo de la columna vertebral, el cerebro y el cráneo de la criatura.

Las ingestas adecuadas de ácido fólico antes y durante las primeras semanas del embarazo reducen los riesgos de defectos del tubo neural que es una estructura crucial en la correcta conformación de la medula espinal y del encéfalo.

Colina: Participa en la producción de un importante neurotransmisor denominado acetilcolina; interviene en procesos relacionados con el ADN, y mantiene los niveles adecuados de homocisteína en el plasma materno, colaborando junto con el ácido fólico a prevenir las malformaciones en el recién nacido. Sus carencias durante el embarazo pueden afectar el desarrollo de áreas del cerebro como el hipocampo y la sustancia blanca.

Vitamina A: La vitamina A interviene en la síntesis de los pigmentos visuales y en la multiplicación y diferenciación de las células nerviosas en el período fetal; además influye en la plasticidad de la sinapsis en el hipocampo cerebral, lo que juega un papel fundamental en el inicio y desarrollo de las funciones cognitivas.

Los betacarotenos, precursores de la vitamina A promueven la estabilización de las membranas biológicas y conjuntamente con otros micronutrientes como el selenio y las vitaminas C y E intervienen en la protección del tejido nervioso del estrés oxidativo.

Vitamina B?: Interviene en la formación de neurotransmisores -encargados de transmitir la información desde una neurona hacia otra neurona, una célula muscular o una glándula-.

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