top of page

Los ciclos del sueño

Durante el desarrollo de la presente guía estaremos abordando un tema de especial importancia a la hora de comprender cómo funciona el sueño y la complejidad de procesos cerebrales que encierra el mismo. En muchas ocasiones hablamos de la importancia de dormir y los beneficios que trae esta actividad para nuestra salud, pero no comprendemos las bases que sustentan la misma, asumiendo de forma errónea que el sueño es un estado unitario, cuando en verdad se divide en múltiples ciclos y etapas, comportándose con sus propias particularidades en cada una.

El sueño, tal y como lo conocemos, se divide en dos fases: el sueño con presencia del movimiento ocular rápido (MOR) y el sueño en ausencia del movimiento ocular rápido (MOR). Los estudios llevados a cabo mediante sensores han registrado un reinicio del sueño aproximadamente entre períodos de 1 hora y 20 minutos a 1 hora y 40 minutos, donde se aprecian algunas etapas o subetapas con características propias.


A continuación, estaremos analizando algunos de los elementos básicos que giran alrededor de este tema, con el fin de que puedas conocer más a fondo sobre las características esenciales del sueño y cómo se desarrolla cada una de sus fases.


El sueño con presencia del movimiento ocular rápido (MOR)

Se le denomina sueño con presencia de movimiento ocular rápido (MOR) a esa etapa del sueño donde se manifiesta una alta presencia de parpadeo. Suele llevarse a cabo en una fase avanzada de la noche. Otra característica notable de este sueño es la alta actividad cerebral que se llega a registrar, al punto de que se le puede comparar con los momentos de vigilia.


La actividad de soñar, en la que recreamos historias más o menos profundas, ocurre justamente en esta etapa. Respecto a los músculos, estos se relajan a niveles más profundos y la temperatura corporal puede presentar cierto grado de desregulación, siendo más complejo mantener su estabilidad.



El sueño en ausencia del movimiento ocular rápido (MOR)

Cuando hablamos del sueño en ausencia del movimiento ocular rápido (MOR), estamos haciendo referencia a la etapa del sueño donde el parpadeo no es común. A su vez, este sueño tiene una serie de tres subetapas con características y particularidades propias.


La primera etapa es la conocida como etapa intermedia entre la vigilia y el sueño. En esta etapa no se considera que la persona esté dormida, es una especie de tránsito hacia el momento en el que nos dormimos.


La segunda etapa sería aquella en la que la persona ya se ha dormido, pero no de forma profunda. Es decir, si bien el sujeto ya se encuentra durmiendo, este sueño aún es superficial y requiere de más tiempo para entrar en su etapa más profunda, donde se procederá a disfrutar de la mayoría de los beneficios que tiene dormir.


La tercera etapa ya es la del sueño profundo, caracterizado por una actividad cerebral de ondas lentas. El sueño profundo es al que más propiedades reparadoras se le atribuye de las tres etapas que hemos mencionado.



Cambios en los ciclos del sueño

Resulta válido destacar un punto más respecto a este tema, los cambios que se originan en los ciclos del sueño según va avanzando nuestra edad. El sueño con presencia del movimiento ocular rápido (MOR) es más característico en las personas de corta edad. Según vamos avanzando en la adolescencia y entramos en la adultez, el sueño de ondas lentas es más complejo de apreciar y puede desaparecer por completo en edades avanzadas.


Todavía queda mucho campo de estudio en referencia a esta actividad tan compleja, lo poco que podemos saber es a través de sensores que miden nuestra actividad cerebral, ya que el sueño es un proceso muy interesante sobre el que debemos seguir estudiando.


Si tienes interés en cursos de nutrición en ofertas pulsa aquí

oferta en cursos online
bottom of page