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Palabras claves para aconsejar a tu hijo

Criar hijos hace que los padres, muchas veces, se pregunten qué hacer y cómo hacerlo, porque es un proceso hermoso pero complejo.

Consejos hay muchos, pero este que nos llega de un famoso libro puede ser muy útil:

  • Qué hay que hacer? - preguntó el pequeño príncipe.
  • Hay que ser muy paciente - contestó la zorra. "Te sentarás un poco lejos de mí (...) Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca..." Luego, al despedirse, le regaló otra enseñanza: "Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos."

Aplicar a su proceso de crianza este secreto que compartió la zorra con el pequeño príncipe puede ayudar a los padres que deseen orientar a sus hijos para que tengan una vida futura digna y próspera. Crecer con el amor y apoyo de los padres es algo que todo hijo desea, sin embargo, las buenas intenciones paternas no son suficientes si no se combinan con acciones inteligentes y palabras adecuadas, dichas en el momento justo. Se impone que los padres, desde el amor, escojan con cuidado lo mejor para ayudar a sus hijos; la tarea no es imposible, la vida demuestra que muchos lo consiguen.

Transmitir mensajes positivos

Los niños necesitan descubrir el mundo y desarrollar habilidades para integrarse al entorno que les rodea; por eso, a medida que crecen, sus acciones van impulsando su desarrollo tanto físico como psicológico, pero la mayoría de las veces, los adultos ven en los juegos que improvisan actos de indisciplina.

El niño que salta, trepa y corre sin contención provoca comentarios tales como: “es muy intranquilo, siempre está inventando”. En realidad, lo que ocurre es que siempre están aprendiendo acerca de la realidad. Lamentablemente, los adultos pierden esa capacidad de asombro que nutre la imaginación infantil y, en su rol de cuidar y proteger a los hijos, solo ven peligros potenciales tras las acciones de los pequeños.

Los especialistas orientan que cuidar y proteger a los hijos tiene que ver con ser previsores y crear un entorno seguro, libre de descuidos que los puedan afectar, a la vez que se establecen normas de comportamiento que evitan situaciones de peligro, tanto dentro como fuera del hogar. Aquellos padres que se toman el tiempo para observar las actividades de los hijos están en condiciones de relacionar estas acciones con un necesario proceso de entrenamiento y ejercitación que empodera al niño para potenciar su desarrollo futuro. Al igual que los adolescentes, quienes además de retos físicos, pueden comunicarse de manera desafiante con los adultos, mostrando una rebeldía que la mayor parte de las veces esconde un intenso deseo de poner a prueba sus capacidades.

Todo este proceso está sustentado por una comunicación que no siempre es la adecuada por parte de los adultos, por lo que los expertos invitan, una y otra vez, a los padres a examinar su manera de hablar con los hijos desde el respeto y el amor, para propiciarles una experiencia enriquecedora.

Palabras poderosas

La vida demuestra que la mejor manera de supervisar y guiar el aprendizaje de los hijos es integrarse a sus juegos y permitir que se equivoquen, mostrando una actitud empática y alentándolos a no rendirse. Las palabras de estímulo surten un efecto mágico, cuando son dichas de forma sugerente, no impositiva; al igual que guardar la distancia debida, para que se tomen el tiempo necesario, al poner a prueba sus conocimientos y habilidades.

Muchos padres que han tenido resultados exitosos, han desarrollado un repertorio de frases positivas que utilizan en la comunicación con ellos.

Tales como:

  • Tal vez, si intentas...
  • Quizás, si...
  • A veces, funciona que...
  • Pudiera ser que...
  • A ti qué te parece si...?

También el uso de las tecnologías trae un nuevo reto a las familias del siglo XXI, pues son muchas las situaciones que, desde las redes sociales, irrumpen en los hogares. El viejo proverbio que dice: “la palabra suave es como árbol de vida, pero la que expresa maldad, lastima el alma”, tiene gran vigencia en nuestros días, y alerta a padres y educadores en la necesidad de orientar a las nuevas generaciones acerca del poder de las palabras.

El vocabulario más conveniente

Está demostrado que escoger un vocabulario adecuado a la hora de compartir con los hijos marca la diferencia en su madurez emocional y estabilidad psicológica, creándoles un marco de tranquilidad para incorporar conocimientos y habilidades que necesitarán para su vida adulta. Las palabras dichas con inteligencia refuerzan en los niños y jóvenes cualidades como la valentía, la perseverancia, la resistencia, a la vez que les aporta un patrón de crianza que podrán aplicar a sus nuevas familias.

Cuando los padres son un ejemplo al dar las gracias, expresar gratitud, describir la naturaleza y usar el rico refranero popular, ayudan a formar individuos cultos, amables y respetuosos, que no temen expresar sus opiniones, sino que saben apreciar la eficacia de las palabras dichas a tiempo, bien seleccionadas y expresadas con amor.