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Inculcar responsabilidad

2024-04-05

La responsabilidad es uno de los valores más importantes en la formación de nuestros hijos. Debemos ser capaces de enseñarles a nuestros menores a respetar sus compromisos y a asumir las consecuencias de sus acciones en caso de incumplirlos. En ocasiones, nos cuesta trabajo inculcar este tipo de valores, ya que media el sentimiento de sobreprotección. La sobreprotección es dañina para el crecimiento personal de los hijos, ya que estos tarde o temprano comenzarán a interactuar con el resto de la sociedad y nosotros no podremos asumir las cargas que por naturaleza serán parte de ellos.

Dicho lo anterior, es mejor que aprendan en un ambiente de confianza, controlado y bajo la guía de sus padres, antes de que deban responder por sus actos ante terceras personas. Durante el desarrollo de la presente guía, estaremos abordando una serie de recomendaciones, con el fin de que te sea más sencillo fomentar la responsabilidad en tus hijos y contribuir así a su crecimiento y desarrollo personal.

Valorar los compromisos

Respecto a la responsabilidad, lo primero que debemos de enseñarle a nuestros hijos, es el valor de los compromisos. Comprometerse a hacer algo, implica que tomaremos todas las medidas pertinentes para lograrlo, empleando nuestros recursos de forma eficiente. La responsabilidad parte de no ser ligeros a la hora de comprometernos, no tenemos que aceptar todo lo que nos piden ni debemos acordar acciones para las cuales no estamos preparados o no deseamos realizar. Ser responsables es también saber decir que no, cuando ese “no” representa el cuidado de nuestra integridad y el valor de nuestra palabra.

Debemos escoger con qué y con quién nos comprometemos a hacer algo. Solo cuando estamos verdaderamente seguros de que pase lo que pase intentaremos lograr un determinado cometido, es que asumimos una responsabilidad ante un tercero. Es mejor ser honestos desde el principio que vernos en la situación de faltar a nuestra palabra.

Asumir las consecuencias

Una vez que hemos aceptado un compromiso, con todo lo que ello implica, puede suceder que por razones ajenas a nuestra voluntad o por mala diligencia de nuestra parte, terminemos faltando a ese compromiso. En ambos casos, debemos saber que las consecuencias de dichas acciones deberán ser asumidas en su totalidad. Somos responsables de los resultados, no de las intenciones. Lograr que nuestros hijos entiendan ese concepto les permitirá crecer como personas y ser mejores profesionales en un futuro.

Tanto en la vida social como en la profesional, no existen consecuencias positivas o negativas que no tenga un responsable detrás. No se debe temer a asumir una responsabilidad, es una especie de deuda y debe ser pagada para que podamos continuar nuestro camino y corregir nuestros actos.

No protejas a tu hijo de sus responsabilidades ni intentes pagar las consecuencias de sus actos. Lo que hoy puede ser un compromiso familiar menor, mañana es una falta profesional grave o un abandono de las responsabilidades sociales que puede aparejarle consecuencias significativas. La sobreprotección solo entorpece su formación y le evita tener un roce con la realidad que tarde o temprano deberá enfrentar.

Confiérele responsabilidades a tu hijo

Dentro del seno familiar hay muchas responsabilidades menores que pueden ser fácilmente delegadas en tu hijo. Comienza a educarlo en deberes pequeños pero que requieran de cierto compromiso para ser completados. Hazle notar que faltar a estas responsabilidades traerá consecuencias y que no dudarás en hacerlas cumplir. La casa es la primera escuela y como tal debes dar ejemplos prácticos para conseguir inculcar un valor de forma duradera. Solo así su crecimiento y desarrollo podrá llevarse de forma progresiva, sin tener que lidiar con males mayores en un futuro.