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La negociación

2024-04-05

La negociación, dentro de las relaciones intrafamiliares con los menores, puede ser una herramienta de gran utilidad para lograr que estos mantengan una conducta adecuada. Negociar es todo un reto que requiere de mucha preparación, incluso cuando nosotros somos la figura de autoridad. Los hijos son rebeldes por naturaleza, tienen mucha energía e inquietudes que desean manifestar, comienzan a oponerse a la figura de autoridad y mientras mayor sea la presión que se ejerce sobre ellos, menos resultados se lograrán a la hora de dirigir su comportamiento.

Aprender a negociar parte de entender que no siempre se hará lo que deseamos. Para muchos padres esta idea puede ser algo difícil de asimilar, pues creemos que nuestros hijos son una extensión de nuestra voluntad, cuando lo cierto es que los hijos son seres con sus propias inquietudes, intereses y deseos.

Durante el desarrollo de la presente guía, estaremos abordando el tema de la negociación dentro de las relaciones que sostenemos con nuestros hijos. De esta forma, podrás adquirir más herramientas de utilidad a la hora de educar y fomentar buenos hábitos en los menores.

Proponer alternativas

La negociación se basa en la proposición de alternativas, no ir con una idea preconcebida o con una propuesta inamovible. Tus hijos tienen sus propios criterios y opiniones, estos pueden ser contrarios a los tuyos, es por ello que se deben presentar alternativas que logren adecuarse a los intereses de ambos.

En vez de ir con una propuesta en concreto, primero interésate en conocer qué es lo que desea el menor. Luego ofrécele alternativas, donde se incluyan en mayor o menor medida los intereses que este ha expresado. Mientras más alternativas seas capaz de proponer, más sencillo te será que tu hijo termine aceptando alguna. Cada alternativa servirá para lograr el mismo fin que te habías propuesto, solo que haciendo ciertas concesiones para que las acciones sean llevadas a cabo de mejor manera y con menor resistencia.

Dar para recibir

Dar es una de las mejores maneras que tenemos para recibir. Cuando complacemos a otras personas, activamos en estas el sentimiento de reciprocidad. La reciprocidad es la sensación de que estamos en deuda con la otra persona, por lo que estaremos más dispuestos a ceder cuando esta nos pida que hagamos algo por ella. Si logras conocer los intereses de tu hijo y de vez en cuando te esfuerzas por satisfacerlos en cierta media, ellos estarán más abiertos a ser comprensivos hacia tus deseos y ofrecerán menor resistencia cuando desees que realicen una determinada acción.

Negociar es saber perder en los puntos que no nos interesan para ganar posteriormente en aquellos que son más importantes. Si quieres que tu hijo estudie y él lo que desea es jugar, no le prohíbas el juego. En cambio, contribuye a que su juego sea más placentero con la condición de que le dedique más tiempo al estudio. Al final el problema no es que el menor juegue, sino que también estudie y le dedique tiempo a sus responsabilidades.

Alinear intereses

Alinear los intereses es el centro de toda negociación efectiva. Si logramos brindar propuestas que incluyan los intereses de ambas partes, es más probable que estas sean acogidas con mayor deseo. Siempre hay vías para complacer y ser complacidos, pero para ello debemos ser conscientes de los deseos de la otra parte.

No impongas, la imposición llama a la rebeldía, esfuérzate por hacer valer tu experiencia haciendo uso del ingenio y del arte para encontrar soluciones que sean percibidas desde la voluntariedad y no como obligaciones a seguir. Enséñale a tu hijo que no siempre se puede lograr todo lo que se quiere, que hay que ceder para que la otra persona también se sienta a gusto con las cosas que realiza. Si tú eres capaz de ceder por él, él también lo hará por ti.