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Escuchar a los hijos

2024-04-05

Como padres, es normal que subestimemos el valor que tiene la escucha en nuestras relaciones con los hijos. Aprender a escuchar puede ser complejo cuando nos encontramos en una posición de autoridad. Ser quien tiene la autoridad dentro de la relación padre-hijo, nos hace desapegarnos de lo que sucede a nuestro alrededor, haciéndonos creer que tenemos la verdad absoluta y que los menores poco pueden aportar dentro de un debate.

Esta es una actitud muy dañina, porque nos aparta de la empatía y el respeto hacia nuestros hijos, creemos que hacemos cosas por ellos cuando en verdad no nos hemos tomado ni siquiera el tiempo para saber en realidad qué es lo que ellos desean.

Durante el desarrollo de la presente guía, estaremos ahondando en la importancia de escuchar a nuestros hijos a la hora de tomar decisiones y conocer cuál es el criterio que estos tienen sobre las cosas que pueden llegarles a afectar en mayor o menor sentido.

Conoce el deseo de tus hijos

Actuar en beneficio de una persona no es hacer lo que creemos que es mejor para ella, sino tomarnos el tiempo suficiente para descubrir qué es lo que esa persona desea y cómo podemos satisfacer sus intereses de la mejor manera posible. Como padres, creemos conocer tan bien a nuestros hijos, que no necesitamos saber qué opinan sobre aquellas cosas que de una forma u otra pueden afectarles.

No se trata de que sea el hijo quien tome las decisiones, no por gusto la experiencia y la responsabilidad son factores de gran peso a la hora de decidir. De lo que hablamos es de tomarnos el tiempo de conocer cuáles son sus verdaderos intereses y tenerlos en cuenta a la hora de decidir a favor de ellos.

Escuchar fomenta la confianza

Si el menor aprecia que sus padres lo toman en cuenta y valoran su criterio, es más probable que en un futuro esté dispuesto a compartirte aquello que le incomoda o le inquieta. En cambio, cuando no escuchamos a nuestros hijos, estos se vuelven más reservados en sus opiniones, temen a expresarse porque no desean ser ignorados o rechazados. Si acostumbras a preguntarle a tu hijo: >Qué opinas de esto? Lograrás que él comience a manifestar su opinión incluso cuando no se la pidas. Hacerlo parte de las decisiones que se toman en casa, como uno más de la familia, lo hará sentir en un ambiente de confianza, propicio para su desarrollo personal y espiritual.

Escuchar desde la honestidad

Escuchar no es solo sentarnos y esperar a que nuestro hijo comparta su criterio con nosotros. La escucha debe ser honesta para que surta los efectos deseados. Despréndete de todo prejuicio y cuando intercambies con tu hijo, hazlo desde una posición honesta. Muestra interés en lo que dice, más allá de hacerlo partícipe de la conversación, lo que estás buscando es conocer cuál es su deseo o visión sobre aquello que se debate. La honestidad comienza por tomarte en serio las palabras de tu hijo, si su deseo no es el mismo que el tuyo, busca vías para que se puedan alinear y llegar a un punto de entendimiento.

Cuando se escucha desde la honestidad esto se percibe, el menor entiende que es valorado y que su palabra va a tener peso dentro de las decisiones que se tomarán. Esta actitud empodera a tu hijo y le da un mayor sentido de responsabilidad, ya que posteriormente deberá ser consecuente con lo que ha expresado, asumiendo también la carga de los resultados de aquello que se ha decidido dentro del círculo familiar.