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Dos dimensiones críticas de la crianza de los hijos

2024-04-05

Al formar una familia, las personas generalmente toman como referencia los patrones familiares y culturales de la sociedad en que se han formado. Pero a medida que los hijos crecen en un mundo cada vez más veloz y cambiante, los padres van descubriendo la necesidad de readaptar sus patrones de base con la realidad que enfrentan. Educar hijos para que sean adultos plenos y capaces es una tarea bien demandante pero hermosa, si la asumimos como la más elevada contribución que hacemos al mundo en que vivimos.

Factores importantes en la crianza

A la hora de criar a los hijos, son muchos los factores a tener en cuenta, destacando entre ellos dos aspectos principales: uno es la capacidad de respuesta de los padres, que comprende todo lo referente al mundo afectivo y el cuidado de los hijos; y el otro es el aspecto estructural, que incluye las expectativas de los padres y la disciplina al educar a sus hijos.

De acuerdo a la manera de cumplir este conjunto de tareas, los padres son clasificados en cuatro grupos o estilos de crianza:

  • Padres nutritivos: Aportan a sus hijos grandes posibilidades de ser adultos exitosos, ya que los crían en un ambiente positivo donde se combinan la disciplina y el orden con un cuidado amoroso y un apoyo incondicional, basado en límites bien definidos y ejerciendo disciplina con firmeza y cariño.
  • Padres permisivos: Son cariñosos pero muy consentidores; no ponen límites claros ni firmes al educar, lo cual provoca que sus hijos sean irresponsables y perezosos, creando adultos caprichosos, impulsivos e inmaduros.
  • Padres no involucrados: Ejercen un control débil en el cuidado y la disciplina de sus hijos, llegando a ser negligentes a veces. Sus hijos, al crecer, casi siempre son personas con la autoestima afectada y poco empáticos.
  • Padres autoritarios: Son muy controladores y exigentes; aunque aportan rutinas de vida estables y ordenadas, muchas veces son poco respetuosos e inflexibles con sus hijos, sin prestar atención a los sentimientos y a la parte afectiva, creando adultos tímidos, temerosos y de baja autoestima.

La crianza más apropiada

Los expertos coinciden en que el estilo de crianza más recomendable es el nutritivo, el cual garantiza la formación de adultos capaces de enfrentar los retos de la vida desde un comportamiento maduro. Este estilo de crianza prioriza el respeto a los hijos, educándolos en un ambiente digno, ordenado y con disciplina, brindando seguridad, nutrición adecuada, cariño y buena comunicación entre padres e hijos. incorporándolos a la sociedad como adultos responsables y sensibles.

Fomentar una crianza responsable

Al convertirse en padres, las personas adquieren la responsabilidad de proteger y solucionar todas las necesidades de sus hijos, poniendo especial atención en el respeto a todos los derechos de esa nueva vida; pues, en ocasiones, los adultos, al percibir a los niños como seres indefensos, agreden de muchas maneras su identidad personal y los rasgos distintivos de su personalidad que los convierten, desde su mismo nacimiento, en un ser único y valioso.

Cuando los padres tienen en cuenta todos los aspectos que participan en la formación de sus hijos, favorecen que exista una comunicación estrecha y positiva que potencia el crecimiento y desarrollo de ambas partes. Pues, en el proceso de criar a los hijos, los padres evolucionan y mejoran como individuos, experimentando satisfacción al ver crecer a sus hijos como personas sanas, estables, capaces de ser sensibles y responsables y favoreciendo el aprendizaje de nuevas habilidades que garantizan el avance personal de todos en la familia.