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Claves de la comunicación con los hijos

Al convertirnos en padres, los adultos comenzamos un proceso de aprendizaje que, aunque a veces nos resulta complicado, no deja de ser estimulante y hermoso. Parte muy importante de ese nuevo aprendizaje es la comunicación que establecemos con nuestros pequeños desde el primer momento de la gestación, pues aún desde el vientre materno, nuestro bebé puede captar todo intento de comunicarnos con él, y ya desde entonces, sentar las bases para tener una identificación efectiva durante toda su vida, que le aporte el afecto y la preparación necesaria para asumir en el futuro su rol de adulto de manera exitosa.


1. Respetar las etapas

Los padres son los principales responsables de satisfacer las necesidades de todo tipo de sus hijos, incluyendo no solo las de tipo material, sino todo lo concerniente a la esfera afectiva y educativa, y el modo en que sean capaces de comunicarse con los hijos hará esta tarea más sencilla o más complicada, y aportará resultados a la vida de todos en la familia, ya sean positivos o no. Es por eso que beneficia mucho a los padres conocer un poco de lo que los estudiosos de la psicología infantil llaman los intereses de los niños según sus edades, pues este conocimiento básico les ayudará a comprender mejor los cambios que van experimentando los niños a medida que crecen, unido a la presencia cada vez más fuerte de las tecnologías en el ambiente hogareño, lo cual aumenta las opciones de aprendizaje e interacción de los pequeños, pero demanda de los adultos una mayor conciencia en cuanto al acompañamiento físico que deben aportar a sus hijos, pues nunca su presencia y su voz deberán ser sustituidas.


A grandes rasgos, estas etapas son:

  • Primera etapa: Comprende aproximadamente hasta los tres años, en que la comunicación con los niños se apoya mucho en el ritmo del lenguaje, que van aprendiendo en la interacción cotidiana; les encanta la repetición de palabras, y por su poco conocimiento de la realidad, están más interesados en su sonido que en su significado. En esta etapa son notables los cambios en los pequeños, tanto en su físico como en su comportamiento, y la comunicación sirve a los padres como manera de ir haciendo comprender al niño que debe relacionarse con los demás de manera adecuada, pues en esta etapa hay un momento en que se sienten el centro de atención y demandan todo lo que desean, pero la comunicación inteligente, amorosa y firme, permitirá a los niños transitar por esta positivamente, siempre teniendo en cuenta que la comunicación comprende también el lenguaje no verbal, como los abrazos, caricias, la sonrisa, los gestos y los juegos, que tanto les agrada y mediante los cuales van perfeccionando su equilibrio, sus movimientos, la coordinación espacial, y las relaciones con los demás.

  • Segunda etapa: Puede ubicarse aproximadamente hacia los cuatro años, donde ya los niños han adquirido cierto dominio del lenguaje y desarrollan su imaginación grandemente, dando vida a objetos inanimados que forman parte de su mundo, y al coincidir con la escuela, van desarrollando su capacidad de pensar y comprender con más claridad. También los padres les pueden ir transmitiendo valores útiles para vivir en sociedad.

  • Tercera etapa: Está caracterizada por el aumento del sentido del humor y ya los niños son capaces de entender situaciones de diverso tipo, y si la comunicación con los padres es de tipo sincero y saludable, hasta podrán ser capaces de expresar sus ideas. Coincide con el final de la enseñanza primaria.

  • Cuarta etapa: Llega hasta los inicios de la adolescencia, y es una de las más complejas, pues los niños están sufriendo cambios hormonales que no solo cambian su apariencia física sino también sus estados de humor, requiriendo de los padres un mayor acompañamiento y comprensión.



2. Cómo debemos comunicarnos

Una buena comunicación con los hijos debe cumplir las siguientes características:


  • Brindar elogios cuando lo merezcan.

  • Prestar atención a lo que nos dicen, que se sientan escuchados.

  • No discutir, pues la manera amigable de responderles les permitirá aprender y ser responsables.

  • Evitar imponer medidas, sino ponerse de acuerdo.

  • Dar el ejemplo y compartir las experiencias.

  • No tener una actitud crítica ni juzgarlos, por el contrario, tratar de persuadirlos para enmendar los errores.

  • Tener en cuenta que el tono de voz, la mirada y los gestos también transmiten un mensaje, el cual debe ser claro, evitando todo lo innecesario.

  • Tener en cuenta el entorno físico, pues influye en la manera de recibir el mensaje.

  • Comportarse de manera empática, lo cual refuerza la confianza y hace que los hijos se sientan queridos.



3. Comunicación efectiva

La comunicación que brindan los padres es insustituible para la formación de los hijos, porque permite a ambas partes conocerse e intercambiar conocimientos y habilidades que favorecen el avance personal de todos en la familia. Una comunicación inteligente, sincera y afectuosa brinda a los hijos un entorno emocional seguro donde aprender valores, costumbres, tradiciones y la ética que caracteriza a ese grupo familiar al que pertenecen, siendo lo que compartirán en su vida futura con sus descendientes.


La comunicación efectiva brinda a los hijos un nivel de comprensión y afecto para que crezcan sanos, desarrollando habilidades para establecer buenas relaciones en el futuro, y recibir de los padres el apoyo y el cariño que necesitan para fortalecer su autoestima y afrontar con éxito los desafíos nuevos que llegan a su vida.


Cuando los padres mantienen una buena comunicación con sus hijos, no solo les transmiten conocimientos y apoyo, sino que también propician momentos placenteros de alto valor emocional, como cuando elogian a sus hijos por un buen resultado, juegan con ellos o los estimulan a tomar acción para lograr sus metas, siempre demostrando respeto y amor hacia sus hijos, como seres únicos y valiosos.

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