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Ayudar a nuestro cliente a conocerse

Conocerse a uno mismo es más complejo de lo que muchos creen, la autocrítica y la capacidad de percibirse a uno mismo sin que medien factores disuasivos que nos enajenen de la realidad, son habilidades pocos comunes. Dicho esto, en muchas ocasiones necesitamos que otras personas nos ayuden en el proceso cognoscitivo de entender cuáles son los elementos que nos caracterizan y las potencialidades que yacen en nuestro interior.


Para un coach, es muy importante que sus clientes aprendan a conocerse, ya que esto facilita el proceso de desarrollo personal y optimiza de forma considerable los posibles resultados a alcanzar mediante las sucesivas sesiones de coaching.


Durante el desarrollo de la siguiente guía estaremos abordando algunos de los elementos relacionados a la importancia de ayudar a nuestro cliente a conocerse, con el objetivo de facilitar el proceso de desarrollo personal del mismo.



1. ¿Por qué es importante que nuestro cliente aprenda a conocerse?


Una gran cantidad de las problemáticas que trata el coach con su cliente, tiene su origen en problemas de percepción. El cliente muchas veces no es capaz de encontrar cuáles son los elementos distintivos de su personalidad, aquellos que le otorgan cierta ventaja innata y que le permite relacionarse con las distintas situaciones complejas con mayor facilidad. Todos tenemos puntos fuertes y débiles en nuestra personalidad.


Algunos son mejores para relacionarse socialmente, otros tienen capacidades superiores para adquirir determinados conocimientos, etc. Independientemente de la persona, todos tenemos elementos de valor que podemos perfeccionar y potenciar para usarlos a nuestro favor. Una habilidad no trabajada es un desperdicio de talento, da igual qué tan bueno seas para hacer algo, al final la disciplina supera al talento. Si no puedes identificar tus puntos fuertes, no podrás trabajar por potenciarlos y tus debilidades terminarán primando sobre tu persona.



2. El coach puede ver lo que el cliente no ve


Las personas con las que interactuamos pueden notar con mayor facilidad los rasgos de nuestra personalidad que nosotros mismos. Esto sucede porque estamos acostumbrados a ser lo que somos, no nos llama la atención nuestras habilidades, por lo que cuando vemos a alguien que es peor que nosotros en algo, solemos pensar simplemente que a esa persona no se le da bien, en vez de preguntarnos si no será que nosotros somos mejor que la media en esa materia.


El coach, como elemento ajeno al cliente, puede hacer valer sus conocimientos para evidenciar cuáles son los elementos que destacan en su cliente, de esta forma podrá hacérselos notar con el fin de orientar su conducta en aprender a potenciarlos y usarlos a su favor. Dedicamos mucho esfuerzo para adquirir nuevas habilidades que contribuyan a nuestro desarrollo personal, cuando nuestra primera tarea debería ser potenciar nuestras habilidades innatas.



3. Ayuda al cliente a que identifique sus debilidades


Evidentemente el proceso cognoscitivo no se limita a identificar las potenciales de cada persona, sino que esta encierra una arista opuesta de gran valor, las debilidades. Cuando somos capaces de identificar nuestras debilidades es menos probable que puedan ser usadas en nuestra contra. El desarrollo personal está encaminado a potenciar las fortalezas y blindar las debilidades. Si trabajamos con dedicación en nuestras debilidades, seremos capaces de prevenir los daños que nos puedan causar y prepararnos para que estos causen el menor efecto posible.


Ayuda a que tu cliente aprenda a conocerse desde los puntos débiles y fuertes de su persona, esto sin duda alguna es un proceso que encierra la práctica de la autocrítica y la correcta mentalización hacia el deseo de superación personal. Mediante las sesiones de coaching, contarás con el espacio necesario para trabajar en estos aspectos desde la vinculación activa y consciente por parte del cliente.



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